nuevas adicciones adicciones nuevas de fernando del río 2007

El nuevo tolerante que ha ingresado tiene 25 años. Siempre y cuando tenía relaciones íntimas lo hacía «puesto». Tuvo muchas parejas sexuales, pero con ninguna charlaba de sus deseos y opciones. En la relación pocas veces usaba el preservativo. Hace año y medio supo que era seropositivo. En este momento teme fracasar si procura tener relaciones íntimas sin haber consumido pero, más que nada, teme ser rechazado.

La última usuaria que vino a efectuar un régimen comenzó a consumir muy joven. Siempre y en todo momento dijo que lo hacía para huír de la situación que vivía en el hogar. Próximamente precisó mucho más dinero del que disponía y, “prácticamente sin percatarse”, comenzó a prostituirse para lograrlo. Hace medio año decidió interrumpir un embarazo que jamás deseó. En estos instantes no le resulta viable eludir la sensación de ser usada en el momento en que tiene una relación íntima y, en ocasiones, le ocupa un enorme sentimiento de culpa.

¿Qué síntomas tiene la adicción al sexo?

Fernando Pérez del Río y también Isidoro Martín Martín en su libro Novedosas adicciones ¿Adicciones novedosas? apuntan que varios de los síntomas de la adicción al sexo son:

  1. Imposibilidad para supervisar la conducta excesiva sexual.
  2. Pensamiento obsesivo de tipo sexual.
  3. Los intentos que se hacen para achicar el pensamiento y la conducta sexual son en balde.
  4. La adicción crea inconvenientes a la pareja, la familia y perjudica al desempeño laboral o académico.
  5. Los contactos sexuales siempre y en todo momento son desde el anonimato.

Abuso de psicofármacos

Así como apunta Emprendimiento Home, en el momento en que charlamos de los medicamentos como substancia de abuso, aceptamos que su empleo se efectúa fuera del contexto de la prescripción o los objetivos premeditados para la adecuada administración. «En el momento en que se efectúan estas ediciones en la manera o los objetivos, se estima que se pasó del empleo como psicofármacos a su utilización como drogas de abuso», apunta el colectivo, que clasifica a los psicofármacos en 2 conjuntos.

En el primero lo define como estimulantes psicomotores. Estos son, enseña Emprendimiento Hombre, medicamentos estimulantes del sistema inquieto central, que incrementan la excitación sexual y la actividad, tal como la continuidad cardiaca, la presión arterial y la respiración. Entre los psicofármacos estimulantes resaltan las anfetaminas. Por otro lado, cita a los psicofármacos depresores como los barbitúricos y las benzodiacepinas, usados como antidepresivos, agentes sedantes o para tratar el insomnio, el control de asaltos o crisis o la ansiedad.

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