niveles de adiccion de las diferentes substancias

En ocasiones es bien difícil argumentar cuáles son los criterios o síntomas que usan los expertos para advertir una viable adicción en un individuo que viene a vernos por vez primera. De ahí que enseñamos ahora los síntomas que sirven de guía de 2 ópticas distintas.

Según el DSM-5, para hacer un diagnostico el trastorno por consumo de substancias se tienen que cumplir 2 criterios de los próximos, a lo largo de 12 meses:

COCAÍNA

A las por películas acostumbran a presentarla como “sustancia de ricos” pero sus efectos son de todo menos glamurosos. La cocaína y el crack marchan interfiriendo de forma directa en la activación de la dopamina del cerebro, lo que se traduce en una “activación anormal de las vías de recompensa del cerebro”. De manera afín al alcohol, el 21% de la gente que consumen esta sustancia se transformarán en dependiente en algún instante de su historia.

El ingrediente adictivo más especial del tabaco: La nicotina. En un caso así, lo que sucede en el momento en que alguien se fuma un cigarro es que la nicotina se absorbe velozmente por los pulmones, pasando prácticamente al momento en la sangre y de forma directa en el cerebro. En estudios de animales, la nicotina demostró acrecentar la dopamina cerebral entre un 25% y un 40%.

Drogas estimulantes:

Los efectos de la cocaína y de las anfetaminas a dosis bajas y moderadas son casi idénticos. A pesar de que los individuos afirman diferencias subjetivas entre los estimulantes, en estudios controlados de laboratorio no se discrimina entre los efectos de la cocaína, las anfetaminas y el metilfenidato.

Los estimulantes incrementan la actividad en la rama simpática del sistema inquieto autónomo (acrecientan el gasto cardiaco, la tensión arterial, la continuidad respiratoria y la sudoración). La sangre va hacia los músculos estriados y hacia el cerebro, se eleva la temperatura y las pupilas se dilatan. Las dos tienen efectos anorexígenos.

El sendero hacia la dependencia

Nuestro juego ficcional exhibe 2 caminos de vida, uno marcado por componentes de peligro y otro por causantes protectores. La vida avanza y la gente están caminadas por uno u otro sendero, o, según el instante, cruzando por los dos. Cuanto mucho más tiempo la persona haya transitado el primer sendero, mayor posibilidad va a deber consumir y caer en una adicción.

Hay causantes de peligro sicológicos como agobio, ansiedad, depresión, aspectos de personalidad como alta impulsividad, entre otros muchos problemas médicos mental. Asimismo influyen causantes de peligro contextuales, introduciendo inconvenientes familiares o de relaciones entre personas y exposición a la pobreza y crueldad. Los dos ejercitan un peso esencial sobre el sendero de un sujeto que empieza a usar substancias. Por su lado, los componentes genéticos asimismo influyen sobre el sendero del empleo de substancias hasta la adicción. Algunas especificaciones del cerebro tienen la posibilidad de lograr que alguien sea mucho más vulnerable a las substancias adictivas que a la persona media.

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