neuropsicología y adicción a drogas papeles del psicólogo

SANTS, Alan Ferreira 2

SANTS, Alan Ferreira 2. El trabajo de sicólogo adjuntado con drogodependientes. Gaceta científica multidisciplinar base de conocimiento. Año 01, vol. 09, págs. 790-798, octubre a noviembre de 2016. ISSN:2448-0959

Referencias

Rufo Campos M. La neuropsicología: historia, conceptos básicos y apps. Gaceta de Medicina neurológica. 2006 ;43(S01):S057. Libre en: https://doi.org/diez.33588/rn.43s01.2006392

García Fernández G, García Rodríguez O, Secades Villa R. Neuropsicología y adicción a drogas. Papeles del Sicólogo. 2011;32(2):159-65. Libre en: https://doi.org/diez.33588/rn.43s01.2006392

Se han generado múltiples modelos neurocientíficos de las adicciones, que han relacionado distintas mecanismos y causantes latentes para argumentar el origen y el cuidado de las adicciones. Estas teorías han intentado asociar las manifestaciones comportamentales observables a las adicciones con los sustratos neurobiológicos que los sostienen

Por una parte, los modelos tradicionales han enfatizado el poder haciendo más fuerte en un corto plazo de las substancias y el papel de la tolerancia , dependencia y evitación del síndrome de abstinencia en el cuidado del consumo en un largo plazo (Koob y Le Moal, 2001). Por otro lado, las modificaciones que generan las drogas en los sistemas que regulan la educación y la memoria influyen en las construcciones que regulan el acondicionamiento tradicional y la educación de hábitos, lo que posibilita que el consumo de drogas se desencadene de manera automática desde la exposición a señales socias a las drogas (Everitt, Dickinson y Robbins, 2001). En tercer rincón, el sistema motivacional y la sensibilización del sistema de recompensa cerebral se altera debido al consumo de substancias, tal es así que el valor motivacional de la sustancia se regresa mayor que el de algún otro reforzador natural y se regresa fijo, dejando de estar en función de las pretensiones del organismo (Robinson y Berridge, 2000).

Además de esto, el consumo de drogas se ha asociado con modificaciones en los sistemas frontocorticales causantes de las funcionalidades ejecutivas, que juegan un considerable papel en la toma de resoluciones y en el control inhibitorio de la conducta, llevando a modificaciones en el juicio y fomentando la impulsividad (Bolla et al., 2004). Las funcionalidades ejecutivas forman un grupo de capacidades superiores de organización y también integración que se han asociado neuroanatómicamente a diferentes circuitos neurales que confluyen en los lóbulos prefrontales del córtex. Están implicadas en la anticipación y el lugar de misiones, el diseño de proyectos, la inhibición de respuestas inapropiadas, la correcta selección de formas de proceder y su organización en el espacio y en el tiempo, la elasticidad cognitiva en la monitorización de tácticas, la supervisión de las formas de proceder en función de estados motivacionales y cariñosos, y la toma de resoluciones (Verdejo-García, López-Torrecillas, Orozco y Pérez-García, 2004).

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