mito de la adiccion a la pornografia

Todavía me intimidan aquellas imágenes tan gráficas que vi a la edad de 9 años. Eran imágenes de porno duro que otra pequeña de 9 años me había retado a ver tras haber encontrado a mi padre observando estos vídeos.

Al comienzo no comprendía bien lo que veía. Este fue mi primer contacto con cualquier cosa que tuviese que ver con sexo, conque, como es natural, se transformó en mi iniciativa de de qué forma este ha de ser. Básicamente, me anegó una sensación de mugre y vergüenza. Sabía que lo que termina de ver era absolutamente incorrecto pero no sabía por qué razón o de qué forma argumentar qué había visto. Sentía que no había forma de charlar sobre esto con otra persona, conque solo lo sepulté en mi memoria – adjuntado con una secuencia de conmuevas y confusión – por años.

Mito 3: El “brillo de la vergüenza” marcha

Overbay afirma que la vergüenza y la culpa no son lo mismo. Además de esto, espolvorear el “brillo de la vergüenza” al procurar contribuir a un dependiente puede ser increíblemente nocivo.

addiccion

El sexo no en todos los casos es simple y veloz

Los encuentros espontáneos, acelerados y libres de contratiempo son otro de los enormes mitos sobre la pornografía que debemos desterrar. Dependiendo de la persona y de las situaciones específicas, quizás en algún instante el sexo casual, veloz y espontáneo resulte satisfactorio. No obstante, en líneas en general, la excitación debe crearse y de ahí que es necesario tiempo.

Las mujeres, especialmente, precisan una progresión donde movimientos, expresiones, caricias y reacciones asistan a despertar el deseo ahora aumentar la excitación física y sicológica. Sin ese elemento, la relación íntima puede ser insatisfactoria e inclusive dolorosa.

Empleo conveniente de la pornografía

Como se ha citado, es solo una opción alternativa mucho más del repertorio erótico que puede ser disfrutada de manera efectiva, edificante y interesante, de manera individual o en pareja. Se utiliza para que varios exploren, al lado de la masturbación, las fantasías, los deseos y el desempeño sexual conveniente. También, no es tampoco una obligatoriedad, si no disfrutas o no te llama la atención, tampoco eres un individuo anormal.

Deja un comentario