libros que traten de la adicción antidepresivos

¿Qué tienen la posibilidad de llevar a cabo los médicos para calmar el mal sensible? Los doctores del viejo tiempo medieval encontraron muchas plantas y substancias derivadas de plantas (drogas) que calmaban patologías mentales y físicas. Ocasionalmente dibujaban una línea entre las ventajas sicológicos y fisiológicos de sus antídotos. La medicina actualizada ha podido confirmar la superposición entre las anomalías de la salud anatómicos y mentales mediante indagaciones cautelosas y, no obstante, el régimen de inconvenientes sicológicos está muy retrasado con relación a una cascada de adelantos pasmantes en el régimen de patologías físicas – adelantos que han duplicado la promesa de vida de lo humano y mejorado su calidad de vida inconmensurablemente.

No es que las ciencias médicas hayan ignorado totalmente los inconvenientes sicológicos. En USA, las “amas de sus casas deseosas” de 1950 y 1960 eran manejadas con Valium y Lirium (los pequeños “asistentes” de las mamás). Para esos que presentaban trastornos mucho más serios se desarrollaron antipsicóticos y antidepresivos poderosos. Pero estas medicinas tenían resultados consecutivos significativos: allanamiento sensible, somnolencia y restricciones físicas. Hoy día, los inhibidores selectivos de la recaudación de serotonina (ISRSs) como el Prozac y el Zoloft se convirtieron en una bala de plata para el régimen de la depresión y la ansiedad. Los ISRS son las drogas que se prescriben con una mayor frecuencia para estadounidenses de entre 18 y 44 años, a un ritmo 4 ocasiones mayor que hace 25 años atrás, al paso que su empleo se ha duplicado en Reino Unido en la última década. Hemos apostado bastante por estos químicos.

¿Qué causantes influyen en la decisión de uno u otro antidepresivo?

El régimen de la depresión se encuentra dentro de los ejemplos mucho más claros de la afirmación de que en medicina “no hay anomalías de la salud, personas con síntomas”; por consiguiente, consecuentemente, el régimen farmacológico ha de ser completamente personalizado, de las pretensiones de cada tolerante y de su idiosincrasia. A este respecto, es importante tener en cuneta ciertos puntos como:

  1. Peculiaridades clínicas del cuadro depresivo que padece.
  2. Presencia de patologías socias (neurológicas, cardiovasculares, etcétera.) y el régimen farmacológico asociado a exactamente las mismas.
  3. Si hay algún género de perturbación fisiológica en el tolerante, así como la insuficiencia renal o hepática. Esto puede infuir a la agilidad de procesamiento y supresión de las substancias.
  4. Si hubo antecedentes de contestación efectiva anterior a un régimen antidepresivo.
  5. La edad del tolerante.
  6. La efectividad y seguridad cierta en ensayos clínicos. No solo que haya remisión de síntomas, sino más bien asimismo optimización del desempeño y de calidad de vida. Es esencial apreciar el viable perfil de resultados consecutivos y efectos colaterales colaterales.
  7. La evaluación de la eficiencia en concepto de beneficio/peligro, donde influye el nivel de cumplimentación terapéutica conseguida de la práctica clínica día tras día.
  8. La evaluación de la eficacia (coste/desenlaces) desde los datos aportados por la evidencia a nivel científico y la experiencia terapéutica.
  9. La cuenta de la efectividad efectiva del efecto placebo (la fe del tolerante en el régimen prescrito por el médico) y de la efectividad negativa (fármaco-resistencia psíquica).

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