las consecuencias de la adicción a las pantallas

Hay un enorme desconocimiento de los resultados perjudiciales de la exposición a las pantallas de manera desmesurada y continuada. Distintos estudios aseguran que la utilización elevado de pantallas puede perjudicar al avance de los pequeños, especialmente si se efectúa antes de los 6 años. Todos los días los pequeños están expuestos en las pantallas, móviles inteligentes, tabletas, juegos para videoconsolas… Los mayores las usamos de forma continua, para trabajar, entrenarnos, preguntar información, para estar comunicados con el resto, y frecuentemente asimismo, los usamos a fin de que los pequeños se calmen o se entretengan ya que no entendemos o no poseemos tiempo de usar otros medios o tácticas para llevarlo a cabo. El término “originarios digitales” se refiere a la iniciativa de que los pequeños que estuvieron en contacto con las tecnologías desde las primeras etapas de la niñez saben emplearlas de manera espontánea o instintiva. Los estudios recientes sugieren que de todos modos nos encontramos creando «huérfanos digitales». El consumo pasivo de artículos en estas edades tempranas no es formativo ni afirma el avance de habilidades tecnológicas, al revés.

Usar móviles inteligentes y distintas gadgets de manera indiscriminada con los pequeños puede desembocar en la aparición de una adicción a los móviles inteligentes en jovenes y preadolescentes que requerirá más adelante de la intervención de expertos expertos en adicciones, aparte de otros efectos que explicamos ahora.

El mayor peligro del empleo de pantallas en la niñez

El papel que juega el neurotransmisor llamado dopamina en la utilización de aparatos electrónicos que tienen juegos para videoconsolas o comunidades es irreconocible por varios  pero resulta de enorme importancia.

Los especialistas en adicciones afirman que ganar partidas a los juegos para videoconsolas o recibir likes en instagram causan una liberación de dopamina (famosa asimismo como hormona de la alegría). Esta substancia, la dopamina, está relacionada con la gratificación instantánea, con el exitación y con el efecto de recompensa. Por motivos como éstos, diríase que las pantallas desarrollan adicción, por el hecho de que lo que hacemos en las apps de estas causan que segregamos dopamina y que deseamos continuar con esto y no deseamos parar.

No obstante…

Un empleo bueno de las TICS nos crea muchas ocasiones y nos asiste a desarrollar nuestro conocimiento, razonamiento, imaginación y capacidades sociales y de comunicación. Aparte de ser un medio que nos deja detallar relaciones con quien se desee, cuándo se desee y dónde se desee.

La clave es comprender llevar a cabo un empleo moderado.

¿De qué manera advertir una adicción a las pantallas?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define las adicciones como «una patología física y psicoemocional socia a una dependencia o necesidad hacia una substancia, actividad o relación.» La adicción a las TIC, en concreto, es la utilización impulsivo, repetitivo y prolongado de estas tecnologías, con una incapacidad para supervisar su consumo, y con secuelas sobre la salud, la vida popular, familiar, escolar o laboral. La persona puede enseñar ansiedad en el momento en que no posee el móvil inteligente cerca o continúa sin batería, tener incapacidad para sostener diálogos largas o cualquier otra actividad prolongada y preguntar todo el tiempo las alertas. El confinamiento por coronavirus fue causa de un incremento de este inconveniente, con el que ciertas familias todavía pelean.

Se puede distinguir entre un empleo saludable de las TIC y un empleo patológico identificando los aspectos en general de la situación:

Adicción a las pantallas y pandemia

Es en este contexto , en el de la adicción a las pantallas conocida ahora como un inconveniente real, del que parte un atrayente producto anunciado el día de hoy por The New York Times, en el que se procuran investigar las secuelas que tienen la posibilidad de tener todos estos días, en los que millones de pequeños pasan una enorme una parte de su tiempo recluidos en su casa con la presencia incesante de las pantallas, que son y son usadas para sus ocupaciones laborables, sociales y de ocio.

Gracias a estas situaciones singulares, que han empujado a los pequeños a un empleo radical de las pantallas, frecuentemente agravado por la imposibilidad de los progenitores de asumir sus responsabilidades y velar, al tiempo, por la utilización que hicieron los pequeños, cada vez son mucho más los especialistas que apuntan que varios inferiores pudieron desarrollar el síndrome de adicción a las pantallas y que, cuando el coronavirus vaya perdiendo lote y tengamos la posibilidad ir recobrando la vieja normalidad, nos marchamos a combatir a una desescalada de pantallas que no resultará fácil.

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