las cinco adicciones del uso de las redes socilaes

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Adicciones sicológicas

El término adicción tiene relación comunmente al empleo elevado de elementos químicos y también invasivos para el organismo. De esta forma, el consumo en demasía de alcohol, tabaco u otro género de drogas se corresponde con el término “adicciones químicas”. Pero asimismo hay las adicciones no químicas o sicológicas socias a formas de proceder similares con el juego, la comida, el sexo o el trabajo entre otros muchos y que son practicadas de manera atípica.

El «encanto» de las comunidades

Las redes nos conectan con otras, son interesantes visualmente, nos presentan contenido sobre personas, ocupaciones, sitios de nuestro interés , pero «están diseñadas con lo que fomentan la reiteración de su empleo», ha dicho a CNN Carolina Vidal, maestra asistente de psiquiatría y ciencias del accionar, de la Capacitad de Medicina en la Facultad Johns Hopkins.

«La mayor parte de las comunidades tienen una característica común –el “like”– que fortalece el accionar de la persona que comparte el comentario o la fotografía, fomentando su reiteración. Los “likes” demostraron ser equivalentes al refuerzo del dinero o recompensas sociales», ha dicho Vidal.

¿Qué adicciones causan las comunidades?

Un inconveniente que cada vez está mucho más presente tanto en jóvenes como en personas mayores es la Adicción a Internet y las comunidades. Todo ello producto de los avances en tecnología en el campo de la comunicación y la expansión de las redes de comunicación que en buena medida nos tienen la posibilidad de arrimar a nuestros amigos y familiares de manera virtual. No hay duda de que comunidades como Fb, Twitter y otras mucho más cambiaron nuestras vidas y que es común que tengamos concretes, en especial la gente mucho más jóvenes.

En la parada del autobús, en el autobús, en la salón de espera del médico, caminando por la calle, en el trabajo, en una asamblea, en un concierto, en la salida de clase, en el parque, en el ascensor, en una comida, en el baño, en la cocina… Con el móvil inteligente en todas y cada una partes ahora todas y cada una horas. De esta forma se puede observar cada vez un mayor número de personas, y poco a poco más jóvenes. No tienen la posibilidad de omitir un minuto sin ingresar en fb, twitter, contestar a un whatsApp…

¿Qué hago: desaparezco?

No obstante, la contestación no semeja ser la desaparición total. Como bien señalaba tiempo atrás The New York Times, los tentáculos de las comunidades llegaron al punto de que no estar ahí llega a proponer cuestiones sobre tu legitimidad, popularidad y si andas actualizado. En sus páginas, Bruce Mendelsohn, consultor de marketing digital y comunidades, sugiere mantenerse cuando menos en LinkedIn, el lugar de redes expertos, puesto que si no apareces un empleador potencial podría preguntarse qué andas ocultando.

Además de esto, las comunidades tienen su función efectiva. Desde su experiencia en Instagram, Congost lo ve claro: «En el momento en que la usas a nivel profesional es una joya por el hecho de que te deja llegar a un número sin limites de personas, lo que sería realmente difícil hallar de otra manera. Tanto por los modelos que deseas prestar como por la información y la asistencia (vídeos, oraciones, imágenes inspiradoras, etcétera) que deseas ofrecer a el resto de manera gratuita», afirma. En los últimos meses, el fenómeno se ha disparado: «A lo largo del confinamiento, la utilización de comunidades subió de manera excepcional. El porqué, imagino que es por no poder salir. Estábamos todos encerrados en el hogar y ya que el hombre es popular y precisa tener relaciones con el resto, por medio de las redes nos sentíamos mucho más cerca. Veíamos lo que hacían el resto, lo que colgaban, lo que compartían, y de este modo no nos sentíamos tan lejos. Asimismo hubo muchas entrevistas y charlas directamente tal como recitales, etcétera, que la multitud aprovechaba para distraerse y no meditar en la situación tan complicada de la que no podíamos salir…», opina Congost.

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