las 10 adicciones mas raras del mundo

Sabías que hay personas con las mucho más extrañas adicciones

En el planeta hay distintas adicciones, las mucho más conocidas que logramos hallar están en las drogas. Pero de todos modos hay considerablemente más que uno no puede imaginar. La verdad de el día de hoy es que la gente están en búsqueda incesante de novedosas experiencias.

Las adicciones mucho más extrañas: Talco para bebés

Jade es una mujer de 28 años que es adepta a inhalar talco para bebés.

Ella afirma que sus amigos estaban persuadidos de que era farmacodependiente, pues en su hogar vieron polvo blanco por todos lados.

Mascar hielo

Seguramente más de una vez te dió para masticar el hielo que te quedaba en el vaso, es habitual. Pero hay personas que tienen inclinación a masticar de manera apremiante y consumir enormes proporciones de agua congelada.

Ailurofilia

En un pequeño porcentaje de la población, el cariño por los gatos puede tomar un cariz sexual que implicaría la aparición de una parafilia. Exactamente la misma el resto de estos trastornos, el síntoma primordial sería una atracción inadecuada hacia estos animales.

droga

La persona con una parafilia hacia los gatos puede elegir accionar sobre la base de sus impulsos o no llevarlo a cabo. No obstante, sencillamente con dado que brote esta atracción, ahora podríamos estimar que hay una versión patológica de la Ailurofilia.

Las parafilias con animales llegan a ser verdaderamente incapacitantes en las situaciones mucho más graves y transformarse en un trastorno mental; en un caso así, la persona no puede eludir meditar de manera incesante y obsesiva en el animal y muestra enormes adversidades para frenar sus impulsos sexuales.

Adicción a comer papel del váter

Si bien parezca increíble es verdad, hay un individuo a la que le chifla comerse los rollos del baño. Ciertos médicos comentan que esto puede deberse a un caos hormonal o psicológico. Pero ella no puede estar mucho más de 3 minutos sin comer papel del váter.

Luis Squarisi es un hombre dependiente a los entierros “Ya hace 20 años, me detengo cada mañana, enciendo el radio y escucho si alguien murió en el pueblo para lograr ayudar a su velorio. Este hábito no puedo evitarlo y nació desde que sepulté a mi padre. Tengo 42 años, no tengo trabajo y me declaro dependiente a los entierros” Una exhibe de la imaginación humana para volverse dependiente o desquiciado.

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