la falta de control en la adiccion al juego

La OMS incluirá en su próxima edición de la Clasificación En todo el mundo de Anomalías de la salud (CIE-11), el “Gaming disorder”, que hace referencia al empleo problemático de juegos digitales o juegos para videoconsolas, así sea a través de conexión a Internet o sin ella.

Se calcula que en España un 33% de la población juega de forma regular. Estas cantidades son mucho más altas en jovenes, si bien en los últimos tiempos la edad media del jugador pasó de 20 a 28 años.

Ludopatía: Definición.

Comencemos por determinar lo que es el juego patológico, mucho más popular como ludopatía. El DSM-IV-TR lo incluyó en la nosología de control de los impulsos no detallados en otros apartados.

En este capítulo se incluían cinco categorías concretas:

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Determinar lo que es el adic labor simple, y menos si charlamos de adicciones sin substancia, en un caso así, de adicción a los juegos para videoconsolas. La verdad es que no los especialistas en adicción detallan un convenio sobre la definición de este género de adicción, con lo que sigue la disputa sobre la conceptualización y diagnóstico de la adicción a los juegos para videoconsolas.

Juego patológico:

Para charlar de juego patológico o adictivo la persona más que nada debe enseñar primeramente por una pérdida de control del accionar con relación a el juego. Mientras que esto no ocurra, se puede estimar una afición que no siempre debe derivar en una adicción. A fin de que esta pérdida de control se considere adicción tienen que darse en el accionar del jugador las próximas cambiantes:

  • La dependencia sicológica estaría definida por esta pérdida de control, el deseo irreprimible que experimenta la persona en tener la necesidad de estar de manera continua en predisposición de efectuar apuestas, de jugar, para conseguir de esta manera un estado placentero o eludir el malestar que le crea no apostar, no jugar. La persona que experimenta «dependencia en el juego» se puede ver de qué forma su estado anímico pasa de estar tensionado instantes antes de apostar, a expresar alivio y confort mientras que efectúa las apuestas y, por contra, enseñar enfado y también irritabilidad si no consigue apostar.
  • La tolerancia vendría definida además de esto por la necesidad de estar poco a poco más tiempo jugando. Lo que comenzó como un hábito acaba siendo una necesidad bien difícil de agradar, toda la energía y el tiempo de que dispone la persona se destina a estar en frente de la pantalla observando qué se puede apostar o jugar. En casos graves aun los hábitos del sueño tienen la posibilidad de verse perturbados.
  • El síndrome de abstinencia de la misma forma pasaría frente a la situación de la imposibilidad aparte de la restricción de jugar y apostar. La persona puede llegar a enseñar modificaciones físicas y psíquicas como sudoración, palpitaciones, ansiedad extendida, cambio de humor, falta de administración sensible… Consecuentemente si se dan estas cambiantes asimismo deberíamos charlar de “adicción” al juego en línea. Y proponernos, por consiguiente, tratamientos especialistas y expertos en el campo de las adicciones.

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