la falacia de adicción como enfermedad cerebral

Se especializó en psiquiatría en la Facultad de Novedosa York y efectuó una parte de su carrera en Upton, Novedosa York, en el Laboratorio Nacional del Departamento de Energía. Allí ocupó múltiples puestos directivos, incluyendo el de directiva de Medicina Nuclear. En el mes de mayo de 2003, a lo largo de la presidencia de George W. Bush, fue nombrada directiva del Centro Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA). El NIDA efectúa, controla y impulsa indagaciones en el mundo entero sobre el abuso de drogas y la drogadicción.

El DSM- La adicción es una patología cerebral

El modelo del NIDA hace aparición precisamente reflejado en el DSM-5 y su conceptualización del trastorno por consumo de substancias (TCS): «una peculiaridad esencial del trastorno por consumo de substancias es el cambio subyacente a los circuitos cerebrales que persiste tras la desintoxicación y que sucede en especial en la gente con trastornos graves. Los efectos comportamentales de estos cambios cerebrales se detallan en las recaídas repetidas y en el deseo profundo de consumo en el momento en que la persona se muestra a estímulos relacionados con la sustancia.» (APA, 2014, p. 483).

El DSM-5 introduce esenciales cambios con en comparación con DSM-IV (Becoña, 2015; Compton, Sawson, Goldstein y Grant, 2013; Hasin et al., 2013), siendo tres los primordiales.

drogas

a) El punto de corte propuesto para el TCS, 2 de 11 criterios. Diversos estudios señalan que es un punto de corte bajísimo y que debería subir a 4 o 6, en dependencia de la sustancia. b) La introducción del método de craving, que se ha realizado por «consenso» y pues hay «medicamentos», si bien no existe prueba de que sea un aspecto central en la situacion de ciertas drogas. De esta forma lo dejaron por escrito los integrantes de conjunto de elaboración del DSM-5 para adicciones (Hasin et al., 2013). c) La esencial restricción que comporta definir en la práctica clínica si la persona tiene un TCS por el consumo de un fármaco psicoactivo recetado por el médico, o si tiene por el hecho de que lo toma por su cuenta, «automedicándose» o si verdaderamente es un dependiente (ej., en la situacion de la morfina). Además de esto, subyace el interrogante de por qué razón en las situaciones en que la persona toma un fármaco que le han recetado no se hace el diagnóstico y si no se le ha recetado sí se considera un individuo con TCS?, ¿dónde se encuentra la confiabilidad del diagnóstico en uno y otro caso?

El autocuidado tiene por lo menos tres puntos:

  1. Prácticas para entrenar y proteger la cabeza/espíritu.
  2. Amistades/conexiones sociales sanas, no fundamentadas en el alcohol u otra sustancia.
  3. Proteger tu cuerpo con ejercicio y una dieta sana.

Tu actitud, como siempre y en todo momento, ha de ser de curiosidad abierta, cariño hacia ti y con sentido del humor.

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