la adiccion al tabaco es más potente que la heroina

Particular para CLARIDAD

La despedida del año 2022 y las primeras horas del presente año estuvieron matizadas por el clamor de detonaciones de artefactos de pirotecnia y por detonaciones de armas de enorme capacidad y prominente calibre. Tengo la percepción de que este periodo de transición del Año Viejo al Año Nuevo resultó mucho más violento para la calma familiar y popular en todo el País que años anteriores de recuerdo a mi memoria, especialmente por la utilización de armas. En mi vecindario, como decenas o cientos y cientos de comunidades en Puerto Rico, prácticamente cada noche individuos generan detonaciones de armas que por el estrépito proponen que son exactamente las mismas que se usan por gatilleros que se asedian, se persiguen y se asesinan en cualquier carretera o espacio público del País. En la Nit Vella esta práctica de publicar tiros al aire sin que se tenga definido una meta preciso, se convirtió en endémica. Creo que varios de los que disparan por las noches son exactamente los mismos que por varias horas del día se acribillan a balazos. Esta horrible manifestación de crueldad crea una profunda sensación de inseguridad, de desasosiego, que varios de nosotros, más que nada los viejos, nos crea desesperanza.

Naltrexona

La naltrexona es un fármaco distinto a los precedentes. No posee efectos euforizantes ni calmantes. Ocupa los receptores opioides bloqueándolos, pero no los activa como sí hacen la metadona o la buprenorfina. La naltrexona es extensamente usada en el régimen del alcoholismo y asimismo para la dependencia a opiáceos. Para el régimen de la adicción a la heroína se usa la naltrexona primordialmente por vía intramuscular, como inyectable de liberación prolongada. En contraste a la metadona o la buprenorfina, la naltrexona no es usada para la desintoxicación de heroína sino para el cuidado de su abstinencia. La naltrexona disminuye poderosamente el craving o el deseo por el consumo de opioides y anula los efectos euforizantes de la heroína, la morfina o la codeína.

Tal como la metadona y la buprenorfina tienen la posibilidad de ser empleados prácticamente desde el momento en que se pausa el consumo de heroína, con la naltrexona cabe aguardar periodos mucho más extendidos (entre siete y diez días). El propósito es evitar que desencadene un síndrome de abstinencia agudo en tanto que la naltrexona desplazará de repente a los opioides de sus receptores.

Aquí se puede bajar un archivo con las sugerencias sobre de qué manera enfrentar los primeros días sin fumar.

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