la adicción al juego y la disfunción ejecutiva

Resumen. Objectivos. La investigación mucho más reciente contribuye un enorme caudal de datos a la relación entre la adicción y los sustratos neurológicos en los que se sosten, tal como las funcionalidades cerebrales implicadas en el desarrollo adictivo. Entre las primordiales líneas de investigación vincula la adicción al desempeño del lóbulo de adelante, en especial a los elementos ejecutivos del accionar. Múltiples trabajos anteriores hallan deterioro importante en el desempeño ejecutivo de los adeptos a substancias, que perjudica, singularmente, a su ejercicio en tareas diarias. La Terapia Ocupacional es una especialidad que estudia el ejercicio ocupacional de la gente y su utilización como instrumento rehabilitador. Este trabajo explora las modificaciones debidas a la disfunción ejecutiva y expone una intervención terapéutica desde la visión ocupacional para los pacientes adeptos a substancias que piden régimen. Material y métodos. Se examinaron los trabajos que exploran las modificaciones en funcionalidades ejecutivas en adeptos a substancias y las técnicas y programas de rehabilitación desarrollados por la Terapia Ocupacional en el campo del daño cerebral conseguido. Desenlaces. Se ofrece un modelo de intervención desde la Terapia Ocupacional que logre ser incluido en los programas multidisciplinares de régimen de las adicciones. Conclusiones. La experiencia amontonada por la Terapia Ocupacional en pacientes con daño cerebral puede hacer más simple la entendimiento de las modificaciones neurológicas en adeptos y el régimen, así sea favoreciendo la adaptación o restauración de las funcionalidades perturbadas, y fortaleciendo el trabajo rehabilitador en otras áreas ( por poner un ejemplo, médica, sicológica o didáctica).

Conclusiones

Tras investigar diversos tipos de trastornos siquiátricos, sicológicos y condiciones neurológicas, tanto en población adulta como en inferiores, observamos que en todos ellos hay una afectación clara del desempeño ejecutivo. Los déficits mucho más nombrados fueron memoria de trabajo, toma de resoluciones, planificación, elasticidad, impulsividad y control inhibitorio. Si bien todos los productos encontrados dan a conocer diferentes definiciones sobre un término tan extenso como son las funcionalidades ejecutivas, todos apuntan estos elementos recurrentes. De este modo, Ozga et al. (2018) comentan que las funcionalidades ejecutivas tienen dentro procesos cognitivos así como toma de resoluciones, control impulsos, atención, elasticidad y memoria de trabajo. De manera mucho más general, Blair (2017) las detalla como capacidades de pensamiento que asisten al razonamiento, la planificación, la resolución de inconvenientes y la administración de la vida. Esto piensa que los síntomas disejecutivos logren resultar muy limitantes y dañinos a la vida día tras día, afectando al campo popular, laboral y familiar de la persona que las sufre. Además de esto, estarían íntimamente similares con el accionar afectivo (Johnston et al., 2019), influyendo en la vida sensible y la personalidad del sujeto.

Otro punto en común a todos es en la implicación del lóbulo de adelante primordialmente, zonas subcorticales y sistemas monoaminérgicos en las funcionalidades ejecutivas. Como apunta Ozga et al. (2018), todos los procesos que entiende es dependiente de neurotransmisores monoaminérgicos en el córtex de adelante, estriado y también hipocampo por ejemplo áreas. Asimismo se prueba la implicación del córtex orbitofrontal (OFC) en las funcionalidades ejecutivas, más que nada en toma de resoluciones, y repercutiendo al unísono en la regulación sensible.

Disfunción dopaminérgica y ludopatía

Indagaciones mucho más recientes han sugerido que la disfunción dopaminérgica puede conducir a una mayor anticipación de la recompensa y una mayor sensibilidad a la indecisión, lo que paralelamente puede conducir la adicción en el juego. Además de esto, el incremento de la impulsividad, aspecto de peligro muy conocido por el trastorno del juego, se ha relacionado con la disfunción dopaminérgica. Otra prueba ha sugerido que los medicamentos dopaminérgicos tienen la posibilidad de influir en la reducción de las recompensas retrasadas.

Una investigación que examinó a los receptores de dopamina D1-3 en 242 caucásicos sanos que jugaron por lo menos una vez no halló relaciones entre los valores de juego y el receptor de dopamina D3 (DRD3), pero halló asociaciones a nivel de inclinación con los receptores de tipo DRD2. Pero otro estudio que evaluó los polimorfismos DRD1–4 en una exhibe de 104 pacientes asiáticos no halló ninguna prueba de un vínculo con ninguno de estos genes. Otro estudio de pacientes con patología de Parkinson y trastornos del juego y del control de los impulsos no halló diferencias en la continuidad de las variaciones del gen VNTR de DRD2 Taq1A, catecol-O-metiltransferasa y transportador de dopamina (DAT).

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¿Qué es el trastorno?

Apostar supone poner en riesgo una proporción de dinero con la expectativa de ganar una mayor cantidad. Ciertas formas comunes de juego con apuesta son la lotería, las máquinas recreativas con premio (conocidas como máquinas tragaperras), el póker y las apuestas deportivas. Más allá de que a lo largo de años los bares, salones recreativos y casinos eran los sitios donde se llevaba a cabo la conducta de juego en España, a lo largo de los últimos años el juego en línea fué tomando importancia en menoscabo del juego presencial. Si en 2015, la cantidad jugada en el mercado de juego en línea en España ascendía a 8.562,1 millones de euros, los datos de 2020 señalan que este año esta cuantía alcanzó los 21.600 millones, lo que significa un incremento muy importante . del juego en línea (Dirección General de Ordenación del Juego , 2020).

La mayor parte de individuos hacen la conducta de juego sin que sea problemática. No obstante, varias personas dejan de tener control y experimentan interferencia en múltiples áreas de su historia, como la salud, las relaciones personales, las ocupaciones académicas y expertos y, naturalmente, el campo financiero (American Psychiatric Association, 2013).

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