la adiccion a los olores por que se produce

Todos se alegran de haber tenido la desapacible experiencia. Hay una explicación.

Un 6,5% de las mujeres mayores de 40 años muestran alucinación olfativa

La fantosmía o alucinación olfativa es un trastorno puntual o reiterado según el que se perciben fragancia “espectro” que resulta frecuentemente desapacible y que no está que se encuentra en el ambiente. La gente que lo padecen son siendo conscientes de que su percepción no es verdadera, en tanto que si miran a su alrededor no hay lo que están percibiendo. El fragancia desapacible, fragancia a podrido, artículos químicos o humo, en la mayor parte de las situaciones se puede sentir en un orificio o en los dos y el fragancia puede estar presente siempre y en todo momento o ir y venir.

La incidencia del trastorno es de 6,5% de los ancianos de 40 años, siendo más frecuente en las mujeres y incrementa con la vejez, a la inversa que el olfato, el que reduce con la edad .

Un fragancia que nos trae recuerdos de una temporada y un espacio ciertos es un caso de muestra de

El sentido de los fragancias, tal como las percepciones y sentimientos socios a estos estímulos, constituyen la percepción del fragancia. Los fragancias tienen la aptitud de ocasionar respuestas sentimentales profundas. Muchas de nuestras opciones y aversiones olfativas se centran únicamente en los recuerdos subjetivos, según las respuestas de las investigaciones sobre reacciones olfativas. Los versistas y perfumistas no idearon el link entre fragancia y emoción. El sistema límbico, la parte mucho más vieja y primitiva del cerebro, se considera la sede de los sentimientos, y nuestros receptores olfativos están relacionados directamente con ellos. Solo una vez que se hayan habilitado las partes mucho más profundas de nuestro entendimiento, los estímulos olfativos se emiten al córtex, donde se genera el reconocimiento “cognitivo”.

droga

Consecuentemente, en el momento en que llamamos apropiadamente a una fragancia como vainilla, el sistema límbico ahora se ha habilitado, ocasionando respuestas sentimentales mucho más profundas. Si bien hay fuertes evidencias de que los buenos fragancias tienen la posibilidad de prosperar nuestro estado anímico y nuestra sensación de confort, ciertos de estos desenlaces tienen que interpretarse con precaución. Una reciente investigación descubrió que nuestras suposiciones sobre un fragancia, mucho más que los efectos directos de la exposición, podrían ser los responsables de las ventajas registrados para el estado anímico y la salud. Los estudiosos se dieron cuenta que el fácil hecho de reportar a los competidores de que se les administraba un fragancia satisfactorio o desapacible, que podrían no ser capaces de advertir, tenía un efecto en sus autoinformes sobre el estado anímico y el confort. La pura mención de un satisfactorio fragancia redujo los reportes de síntomas de mala salud y mejoró los reportes de buen humor.

Pamela Dalton, estudiosa del Centro de Sentidos Químicos Monell de Filadelfia, asegura: “Entendemos que la gente aseguran de manera frecuente que los fragancias son en especial evocadores para traer recuerdos, con frecuencia de la niñez”. Las moléculas de fragancia se adhieren en un patrón complejo a los receptores olfativos. Si se forma el patrón, la señal se transmite al cerebro, donde la corteza olfativa principal la trata primero. «Los fragancias se perciben de manera algo nuevo de otros sistemas sensoriales, en tanto que todos los otros sistemas sensoriales pasan por una composición cerebral llamada tálamo, que actúa como guardián», enseña Dalton. Los fragancias penetran en nuestro entendimiento y se unen a los recuerdos sin que los registremos o procesemos activamente pues pasan sobre el tálamo”. Según la investigación, el olfato es la única sensación que prosigue implicada en el momento en que dormimos o nos encontramos en coma. «Esta zona olfativa que trata la información es muy afín a la una parte del cerebro que trata la información sensible, y particularmente los recuerdos sentimentales: el sistema límbico, el hipocampo y la amígdala», explicó Dalton.

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