la adiccion a las tecnologias en la educacion

No obstante, nos encontramos comenzando a ver los efectos dañinos que estas tecnologías tienen la posibilidad de tener en los estudiantes. Si bien la adicción a Internet aún no es conocida como patología por el DSM5 de la American Psychiatric Association, últimamente se ha conocido que la Organización Mundial de la Salud ahora ha recibido la adicción a los juegos para videoconsolas como una nosología en su informe ICD-11. Además de esto, el Emprendimiento Home Burgos tiene un programa particular de atención a las adicciones digitales llamado Ariadna, al que todos los años se aproximan poco a poco más familias y centros académicos pidiendo asistencia por casos de dependencia del móvil inteligente o de Internet . empieza a confundir los efectos negativos que tienen las TIC en el sueño como un TDHA debido al encontronazo que tiene la tecnología tanto en el cerebro de los pequeños como en sus hábitos y formas de proceder, y cada vez se dan mucho más novedades similares con el ciberbullying. crea que todos estas situaciones quedan lejos y que no son tan comunes en las salas. Pero solamente lejos de la verdad. En verdad, el Informe PISA 2015 apuntó que el 69% de los estudiantes españoles de 15 años confiesa sentirse mal en no conectarse a Internet. Dada esta situación, medran las reacciones que tratan de pensar sobre la compromiso que piensa integrar las TIC en la sociedad y en la educación.

Los enseñantes nos encaramos a un desarrollo en el que debemos exhibirnos serios y coherentes, utilizando todos las ventajas que la tecnología contribuye y achicando las secuelas negativas para favorecernos solo de las positivas.

¿Adicción, abuso o dependencia?

La adicción a los juegos para videoconsolas se considera desde 2018 una patología. De esta manera lo ha reconocido la Organización Mundial de la Salud, que incluye el trastorno en la novedosa Clasificación En todo el mundo de Anomalías de la salud (ICD-11), un compendio que no se actualizaba desde 1992 y cuyo boceto ha salido estos días a la luz.

«Hay que dejar clarísimo que una cosa es la adicción y otra muy diferente la utilización elevado» apunta Celso Arango, jefe del servicio de Psiquiatría del Niño y del Joven del Hospital Universitario Gregorio Marañón de La capital española .

Según los datos, se estima que hay una adicción a los juegos para videoconsolas en el momento en que se da «un accionar persistente o recurrente de juego» -así sea ‘en línea’ o ‘sin conexión’- que actúa mediante tres signos:

  1. La carencia de control sobre la continuidad, duración, intensidad, comienzo, finalización y contexto de la actividad, ofrecer una « prioridad creciente» en el juego en frente de otras ocupaciones y también intereses vitales diarios.
  2. La continuidad o incremento de la conducta pese a la aparición de secuelas negativas
  3. El archivo apunta de manera expresa que, a fin de que el accionar se considere patológico debe darse un patrón severo, que genere un «deterioro importante en el campo personal, familiar, popular, educacional, ocupacional u otras áreas de desempeño».

Creador: Raquel de la Font Anuncibay

Raquel de la Font Anuncibay es decana de la Capacitad de Humanidades y Educación de la Facultad de Burgos (UBU). Maestra Titular de Didáctica y Organización Escolar de la Facultad de Burgos. Doctora en Pedagogía. Diplomada en Psicología. Es orientadora en Excedencia. Co-Directiva del Máster de salud Mental Popular de la Facultad de Burgos. Las líneas de investigación son discapacidad, orientación y empleo.

Deja un comentario