la adicción a la pornografía causa daño cerebral

Todo cuanto hacemos cada día va modelando nuestro entendimiento, pues el cerebro es maleable y vulnerable. ¿Sabías que la materia gris del área de recompensa del cerebro es menor en esas personas que consumen pornografía frecuentemente?

De esta manera es: el consumo frecuente de pornografía nos termina cambiando físicamente. Pero no solo eso, es simple que quien ve pornografía finalice metido en una espiral apremiante de consumo que indudablemente terminará perjudicando a su persona física, cariñosa y socialmente.

Es viable recortar con la pornografía

El vicio de la pornografía puede terminar en el momento en que se admite que hay un inconveniente, se busca asistencia, se entiende el daño que genera en uno mismo y en el resto, y se opta por caminos seguros y reales hacia la alegría. Puede verse en esta web el producto: Dejar la pornografía en 4 pasos.

De a poco, pero próximamente, con la pornografía todo se puede ver desfigurado: se ven cuerpos solo como elementos, se pierde el gusto por lo verdaderamente bueno y siempre y en todo momento se desea mucho más. Como sucede con la comida rápida, o el exceso de alcohol o de chile picante, que previenen agradar los sabores genuinos y gozar.

La adicción al porno, como la de las drogas

Por otro lado, según comunicaba el 28 de abril de 2016 el períodico La Vanguardia, una investigación llevada a cabo en la Facultad de Cambridge advertía que los efectos del porno sobre el cerebro actúan de manera afín a de qué manera lo hacen las drogas.

De esta manera, los usuarios apremiantes de porno sienten un ansia por ver vídeos con imágenes explícitas de sexo, pero paradójicamente su deseo sexual no incrementa. Algo semejante a lo que pasa con los adeptos a ciertas drogas: procuran sustancia mucho más pues la quieren que a fin de que la gocen, según los estudiosos.

El culpable primordial

Lo único que mucho más perjudica a la pornografía en el cerebro humano es el nivel de dopamina. La dopamina es un género de neurotransmisor. Su cuerpo lo genera y su sistema inquieto lo emplea para mandar mensajes entre las células inquietas. Asimismo popular como mensajero químico. La dopamina juega un papel en de qué manera sentimos exitación. Es una gran parte de nuestra aptitud humana única para meditar y planear. Nos asiste a esmerarnos, concentrarnos y conseguir cosas atrayentes.

El auténtico inconveniente con la pornografía y la dopamina es que la pornografía es muy alcanzable merced a Internet. Para comprender esto debemos estimar el efecto Coolidge, que establece que transcurrido un tiempo, el deseo sexual reducirá con solo una pareja y va a aumentar con una exclusiva. Según esa teoría, el deseo sexual incrementa desde un aspecto de novedad. En este momento, introduzca la pornografía en la ecuación. Poseemos una afinidad por estimar cosas «novedosas» pues generan mucho más dopamina, mucho más emoción, y con la pornografía las opciones para novedosas personas son infinitas. La pornografía verdaderamente cambia nuestro entendimiento para querer mayor pornografía, de la misma tomar refrescos te va a hacer estimar mucho más refrescos, o tener dulces te va a hacer estimar mucho más dulces. Nuestros cerebros se «conectan» para tener pornografía y procurarla.

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