incidencia de la adiccion al movil en españa

Los Móvil se convirtieron en parte esencial de la vida de todas y cada una la gente, no obstante, ciertos casos se convirtió en una auténtica adicción al nivel de entorpecer las ocupaciones cotidianas, la adicción al móvil inteligente tiene su nombre científico, esta es llamada como nomofobia, exactamente la misma procede del anglicismo “no mobile pone phobia”.

Como es natural, no se considera hasta la actualidad un trastorno mental o una patología, pero si comenzó a preocupar a los especialistas, ¿de qué forma entender si es dependiente al móvil inteligente?, si responde afirmativamente a la mayor parte de las problemas que se presentarán en lo sucesivo, entonces debe comenzar a preocuparse.

Nomofobia o adicción al móvil inteligente

Es bien difícil distinguir estos 2 fenómenos pues frecuentemente la nomofobia (temor a no tener el móvil inteligente controlado) puede ser un síntoma de la adicción al móvil inteligente. Esta se identifica por 4 cambiantes:

  • La minimización o racionalización del elevado empleo del móvil inteligente: si bien el resto le aseguran que está siempre y en todo momento con el móvil inteligente, la persona afirma que no lo hay ha por consiguiente o que lo coge igual que el resto.
  • Falta de control: se pasa la mayoría del tiempo viendo el móvil inteligente y cada vez tiene mucho más necesidad de mirarlo.
  • Secuelas negativas: invierte tanto tiempo que deja de llevar a cabo otras cosas que antes eran atrayentes y/o pierde horas de sueño por estar viendo el móvil inteligente.
  • Obsesión: estar pensando de manera continua en el móvil y en lo que pasa en las apps del mismo. En el momento en que no se tiene a la visión, crea la necesidad de comprender dónde se encuentra y si es imposible, causa los síntomas propios de la ansiedad.

Una observación en hondura

Sloan Management Review del MIT publicó un ensayo capaz: los instructores de 2 academias de negocios en Italia y Francia hicieron que renunciar al móvil inteligente capaz por un día fuera un requisito de los alumnos en sus tutoriales. La mayor parte de los alumnos, que podían planear qué día dejarían los teléfonos, sintieron cierto nivel de ansiedad. No sabían qué realizar transcurrido el tiempo plus, desde el desayuno hasta viajar en transporte público. Asimismo apreciaron la continuidad con la que la gente que tenían teléfonos los examinaban -un estudiante apuntó que su amigo examinaba el teléfono 4 ocasiones en un periodo de diez minutos- y que probablemente de esta forma era como ellos mismos lucían en un día habitual.

Una investigación previo, en EEUU, que asimismo logró que los jóvenes renunciaran a sus teléfonos, halló que se ejercitaban peor en las tareas mentales en el momento en que estaban en “abstinencia” y presentaban síntomas fisiológicos, como el incremento de la continuidad cardiaca y la presión arterial. Asimismo sintieron una sensación de pérdida o disminución del yo extendido: los teléfonos.

Llevar el móvil inteligente a todas y cada una partes

Ir al servicio con el móvil o demorar bastante para estar consultando mensajes o las comunidades asimismo es una exhibe de dependencia.

Revisar de manera continuada si tienes mensajes, alertas, llamadas o la hora es un patrón que revela dependencia del terminal.

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