incidencia de la adiccion al movil en españa en 2019

El móvil (y en concreto el teléfono capaz o móvil inteligente) se incorporó absolutamente a nuestras vidas, generando un encontronazo popular esencial que perjudica a nuestra forma de hacer llegar, notificarnos, entrar a servicios, etcétera. El móvil inteligente, así como lo usamos hoy en día, da una extensa oferta de apps que resaltan por la pluralidad, atrayente y también interés que hacen más fácil nuestra vida día tras día. No obstante, los medios se hicieron eco de varios de los inconvenientes que puede producir un empleo elevado del móvil inteligente.

La utilización descontrolado de este aparato puede llegar a transformarse en el objetivo y no en el medio para hallar algo, llegando a perjudicar al desempeño habitual psicológico y popular, rivalizando con el resto de ocupaciones del día a día y llegados a este punto, transformarse en un inconveniente. Mucho más aún en el momento en que tenemos en consideración que, en España, el número de líneas de móvil alcanzó los 53,6 millones en el 2015, sobre el número de pobladores en el territorio. Los teléfonos inteligentes son en especial atractivos para los jóvenes, un conjunto de población en el que la impulsividad y la búsqueda de novedosas experiencias juegan un papel esencial y que tiende a estar mucho más familiarizado con las novedosas tecnologías. A los diez años el 30% de los pequeños ahora tienen móvil inteligente y, a los 12, ese porcentaje consigue el 70%.

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Nomofobia o adicción al móvil inteligente

Es bien difícil distinguir estos 2 fenómenos por el hecho de que frecuentemente la nomofobia (temor a no tener el móvil inteligente controlado) puede ser un síntoma de la adicción al móvil inteligente. Esta se identifica por 4 cambiantes:

  • La minimización o racionalización del elevado empleo del móvil inteligente: si bien el resto le comentan que está siempre y en todo momento con el móvil inteligente, la persona afirma que no lo hay tiene por consiguiente o que lo coge igual que el resto.
  • Falta de control: se pasa la mayoría del tiempo viendo el móvil inteligente y cada vez tiene mucho más necesidad de mirarlo.
  • Secuelas negativas: invierte tanto tiempo que deja de llevar a cabo otras cosas que antes eran atrayentes y/o pierde horas de sueño por estar viendo el móvil inteligente.
  • Obsesión: estar pensando de manera continua en el móvil y en lo que pasa en las apps del mismo. En el momento en que no se tiene a la visión, crea la necesidad de comprender dónde se encuentra y si es imposible, causa los síntomas propios de la ansiedad.

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