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Cualquier conducta habitual que nos reporta exitación es susceptible de transformarse en un accionar adictivo.

Photo by Kev Costillo en Unsplash

  • Las comunidades son una aceptable herramienta en el momento en que su empleo está bajo control y se hace de forma responsable. Por consiguiente, debemos tomar en consideración que es esencial efectuar un sharenting responsable, lo que en extrañas oportunidades se genera.
  • En el caso de que decidimos subir imágenes de nuestros hijos, si la edad lo deja, tener su aprobación.
  • Nuestros hijos tienen que manifestarse siempre y en todo momento vestidos en las imágenes que compartimos.
  • Leer y comprender las políticas de intimidad de las comunidades a las que ascendemos las fotografías.
  • Encender las notificaciones de Google plus con el nombre de nuestro hijo/a, a fin de que nos informen si hace aparición en alguna búsqueda de Google plus.
  • No ofrecer la ubicación de nuestro hijo/a, y si deseamos llevarlo a cabo, debemos tomar cautelas.
  • Comunicar la información bajo el anonimato y pixelar las caras de nuestros hijos y también hijas para respetar su intimidad, especialmente si son menores.
  • Si mandamos imágenes o vídeos mediante correo instantánea (como WhatsApp), debemos confirmarnos de que la gente a las que mandamos este contenido son de seguridad y no lo compartirán sin nuestro permiso.

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  • Finalmente, una recomendación: si publicarás una fotografía de tu hijo, piénsalo siempre y en todo momento un par de veces. Calcula los peligros y las secuelas y valora si puede perjudicar de alguna manera a su huella digital.

Las redes procuran «agradar pretensiones»

Las comunidades te conocen. Saben, mediante un algoritmo, qué disfrutas, qué mucho más llama tu atención y de ahí que te proponen contenido que te transporta mucho más tiempo, pero hay una necesidad que precisas agradar si tienes un empleo problemático de las redes, le ha dicho a CNN Enrique Pumar, sociólogo de la Facultad de Santa Clara, en California.

«La adicción a las comunidades hay que a agradar una necesidad, una curiosidad que el hombre siempre y en todo momento tuvo puesto que somos seres sociales y nos intriga el confort del prójimo», ha dicho Pumar.

¿De qué manera tratar la adicción a las comunidades en jovenes?

Primeramente, es esencial rememorar que la adicción a las comunidades puede prevenirse. De ahí que, como en muchas otras adicciones, los progenitores y docentes tienen la compromiso de ofrecer ejemplo y de entablar reglas de buen empleo. Las comunidades no son malas por sí, el inconveniente está en su utilización.

Desde Adinfa, nuestra primera recomendación a mamás y progenitores es siempre y en todo momento educar con autoridad efectiva a los hijos. Esto supone eludir su sobreprotección y comprender que poner reglas es una manera de amarlos y respetarlos, puesto que por medio de estas le guiamos y les enseñamos que hay límites que tienen que comprender.

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