hipersexualidad es lo mismo que adicción al sexo

El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales – DSM 5 (2014), usa el término parafilia para designar “cualquier interés sexual profundo y persistente diferente del dirigido a la estimulación genital o caricias preliminares con parejas humanas que permiten y muestran fe y madurez física normales” (DSM 5, 2014, p. 685), esto es, en la parafilia, al paso que el trastorno, estaría relacionado, de esta manera, a trastornos sexuales, representando formas de proceder que, por su persistencia, tienen la posibilidad de ocasionar los mucho más diversos géneros de tormentos a los individuos.

El Manual detalla múltiples géneros de trastornos parafílicos, introduciendo “(…) voyeurista (espiar a otra gente en actividad privada), trastorno exhibicionista (mostrar los genitales), trastorno frotteurista (tocar o frotar un sujeto que no permitió )” (DSM 5, 2014, p. 685), entre otros muchos. Es esencial poner énfasis que para ser considerada como un trastorno, la parafilia debe llevar padecimiento, peligro o daño al sujeto y/oa terceros (como en la situacion de la pederastia, por servirnos de un ejemplo). Esto quiere decir que un individuo tiene la posibilidad de tener una parafilia (como emplear ropa del sexo contrario) y esta actividad no le causa daño, peligro o padecimiento, y bastante menos dañar de ninguna forma a un tercero. O sea lo que el Manual llama “parafilia benigna” (DSM 5, 2014, p. 686).

¿Hay una terapia para la adicción al sexo?

Del mismo modo que es requisito tratar una adicción a una substancia como el alcoholismo o la adicción a la cocaína, es requisito asistir a terapia para lograr administrar la hipersexualidad. La terapia de adicciones sexuales se enfoca en entender su origen, investigar por qué razón sigue esta conducta y desarrollar herramientas a fin de que, la persona adepta al sexo, logre detallar vínculos cariñosos sin la obligación imperiosa de sostener relaciones íntimas o producir fantasías eróticas regularmente.

El primordial propósito es que la persona con hipersexualidad gane autonomía y también independencia y aprenda a vivir sin patrones sexuales viciosos, aprendiendo a gozar de las ocupaciones agradables de manera dosificada y con control.

¿Hipersexualidad en pequeños?

Así como veíamos en los criterios diagnósticos de la hipersexualidad, entre los requisitos es que la persona se halle cuando menos en la adultez temprana. En este sentido, la hipersexualidad no podría diagnosticarse en pequeños.

Si hay formas de proceder sexuales que se perciben como excesivas para los mayores, esto puede deberse a otras cuestiones similares con el avance psicosexual y la socialización (no propiamente a una adicción al sexo). Esto último puede trabajarse por medio de una educación sexual correcta.

¿Qué causa la adicción al sexo?

Hay una sucesión de teorías sobre por qué razón se genera la adicción en el sexo. Ciertos de ellos comprometen conceptuar una adicción al sexo como una manera de control de impulsos, trastorno obsesivo-compulsivo o trastorno de relación. Otra teoría es que, en ciertos individuos, la adicción sexual aparece como resultado y forma de enfrentar el trauma temprano, incluyendo el trauma sexual.

La gente con adicción al sexo de forma frecuente emplean el sexo como una manera huír otros inconvenientes sentimentales y sicológicos. Esto incluye huír del agobio, la ansiedad, la depresión y el aislamiento popular.

Ciertas de sus secuelas…

Como en otra adicción, se crea una dependencia, que es manifestada por un síndrome de abstinencia que se identifica por:

  • ) Síntomas físicos como cefalea, contrariedad para conciliar el sueño, estado anímico irritable, nerviosismo acompañado de temblores y ansiedad (Echeburúa, 1999).
  • Peligro de contraer anomalías de la salud de transmisión sexual
  • Contrariedad para sostener una relación de pareja
  • Presencia de pensamientos obsesivos (llegando aun a intentos de suicidio en el precaución del aspecto físico y de la salud
  • Deterioro de las ocupaciones sociales, laborales o familiares (Kalichman, Cherry, Cain, Pope y Kalichman, 2005).
  • Sentimientos de culpa y vergüenza, con el consiguiente deterioro de autovaloración.
  • Pérdida de la sensación de exitación.
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