hilos de twitter sobre la adiccion a las redes sociales

Me llamó la atención este producto de Slate, «Seeking: how the brain hard-wires us love Google plus, Twitter, and texting. And why that’s dangerous», para sintonizar de manera considerablemente más seria y convincente con un término que recientemente se maneja con excesiva proliferación de tópicos por la parte de muchas personas: la adicción a las comunidades.

Por norma general, siempre y en todo momento he tendido a detectar estos productos de psicólogos que nos previenen sobre los horribles riesgos de las comunidades para nuestra juventud con esos que nos alertaban de las horribles y dolorosas muertes que el tren provocaría entre nosotros por las secuelas del movimiento de los órganos internos derivadas de la agilidad. Ni el tren se detuvo, ni se detendrán las comunidades. Como todo lo más reciente, las comunidades acarrean cambios. Cambios en nuestra forma de relacionarnos, de vivir y de comunicar. Modificaciones que ciertos tienen la posibilidad de detectar con relaciones de menor relevancia, desvalorizadas o aun capaces de eliminar la auténtica amistad. Ediciones que alteran y alterarán nuestros hábitos, nuestras formas de proceder, nuestra forma de llevar a cabo varias cosas.

Dieta de dopamina

Recuerdo en el momento en que teníamos weblogs y con los agregadores de RSS podíamos escoger leer los que nos agradaban. Los RSS han fallecido con interfaces como Twitter. En este momento en lugar de ser tú quien elige lo que desea ver, los algoritmos de las comunidades te “proponen” lo que está bien que leas. El cambio semeja sutil, pero es profundo. En el momento en que empleábamos leyentes RSS no teníamos el inconveniente del scroll infinito infernal. Tampoco existían los likes. Este desempeño del scroll sin fin, pega y me genera sensación de insatisfacción por el hecho de que no acaba y no tienes idea realmente bien si te andas dejando algo “atrayente” sin ver. Las comunidades están diseñadas para disparar la dopamina en nuestros cerebros, así como se cuenta en reportajes como The Popular Dilemma. Esto se aplica en todas y cada una, LinkedIn, Fb, Instagram, TikTok, etcétera etcétera. Los tiros continuos de dopamina hacen que después nos cueste efectuar tareas bien difíciles que necesitan concentración. Puedes localizar ahora mucha información en Youtube y en libros sobre los regímenes de dopamina y por qué razón son aconsejables para lograr centrarnos en trabajos que necesitan concentración. Pienso que es singularmente alarmante la situación de los jóvenes que crecieron con estas dosis permanentes de dopamina pues no tienen la posibilidad de equipararse con otro modo de vida. Los que nos criamos sin internet sí tenemos la posibilidad de equiparar con otra temporada (mi primer contacto con internet fue a los 18 años y era un internet muy primitivo, no había comunidades ni tampoco existía Google plus. Las conexiones iban muy lentas y no había teléfonos inteligentes, solo podías conectarte desde casa).

La red mucho más adictiva para mí era Twitter por el hecho de que se coló en mi vida con la explicación de que laboralmente es efectiva, que es requisito para estar cada día de lo que pasa en el ámbito. No me agrada tener ninguna adicción. Las ocasiones que me he dado cuenta de que tenía adicción a algo, lo he descuidado completamente pues no me agrada ser en dependencia de nada. Esto mismo he hecho con Twitter, lo he dejado de ver completamente. He hecho unfollow de todo el planeta para dejar de manifiesto que no leo.

La búsqueda incesante de la noticia

Otra característica común a todo humano es la búsqueda de la noticia. La oración «curiosos por naturaleza» es un hecho científico. Sin curiosidad no vamos a aprender, sin estudio juntado no habría cultura y sin cultura no seríamos humanos. La acumulación cultural es lo que nos hace únicos y no es de extrañar que hayamos creado un fuerte instinto para buscar lo más reciente.

Hasta hace pocos años, podías buscar noticias charlando con tus amigos, en los libros, en los jornales o en la televisión. Pero internet y las comunidades subieron la puja. En el momento en que miles, millones de clientes comenzaron a hacer sus contenidos en línea la información libre para todos y cada uno de los humanos del mundo con una conexión de internet se realizó inalcanzable. Una vez procuré llegar en el final del scroll infinito de Twitter pero no lo conseguí. Los vídeos sugeridos de Youtube jamás acaban y las fotografías de Instagram se reproducen como conejos. Nos encontramos en la sociedad de la información sin limites.

¿Cuándo se considera un mensaje de Twitter o hilo viral?

A nuestro enteder, el ser viral va a depender de múltiples componentes: el campo al que apunta el mensaje de Twitter, la proporción de seguidores de la cuenta, la proporción de likes, retweet, citas y comentarios, entre otros muchos .

Un mensaje de Twitter de 500 a 1000 likes y decenas y decenas de RT puede considerarse viral en muchas categorías.

Deja un comentario