hábitos para el colectivo de personas con adicción

La adicción a substancias es un padecimiento crónico, recurrente, progresivo ahora ocasiones mortal que se identifica por la búsqueda y el consumo compulsivo de drogas o medicamentos (fármacos de prescripción médica)

) ¿De qué forma tenemos la posibilidad de contribuir a mudar la situación?

Frente todo, es esencial confirmarnos de no emplear expresiones estigmatizantes, usando un lenguaje que invoque primero a la persona, de forma tal de no poner el foco en la patología, esto es, no explicarlo lo por su condición de dependiente. Por poner un ejemplo, la oración “persona con un trastorno por consumo de drogas” consigue dividir a la persona del trastorno. Dejar que la gente escojan de qué manera se las detalla o, en el caso de no estar seguro, preguntar a amigos y conocidos cercanos sobre de qué forma tiene relación la persona a sí. Otro término a eludir es el de “alcohólico” o “borracho”. En su rincón, tenemos la posibilidad de decir “persona con trastorno por consumo de alcohol”. De este modo eludimos producir asociaciones negativas y reacciones de castigo o culpa. Otra forma de sostenernos apartados de la estigmatización es emplear terminología médica precisa, como con cualquier otra patología. Eludir términos negativos que logren producir desesperanza o degradación a la persona enferma. La palabra «hábito», de manera frecuente es utilizada para detallar a quien consume. Esta palabra supone que un individuo escoge consumir drogas, mientras que minimiza la patología al ofrecer a comprender que la puede dejar solo con un cambio de hábito. En lugar de utilizar la palabra “sucio” o “limpio” de drogas, los términos adecuados serían “estar en remisión”, “restauración” o sin tomar o consumir drogas, tal es así que sea algo mucho más neutral.

Emprender las adicciones desde un chato psicológico resulta importante para lograr comprender el encontronazo que tiene la sustancia en la vida de la gente. Y más allá de que es verdad que los adeptos no tienen siempre inconvenientes de depresión o socialización, frecuentemente ciertas substancias actúan como catalizadoras de condiciones que ya existían, agudizando ocasiones latentes como la ansiedad, el aislamiento o la sensación de soledad.

Substancias adictivas mucho más usuales: Alcohol, cocaína y heroína

Hay una extensa selección de substancias y drogas capaces de generar dependencia. La mucho más recurrente es el alcohol, que gracias a la aceptación popular de su consumo por norma general y su popularidad tiende a ocasionar prácticamente media parta de los casos de dependencia a substancias.

En lo que se refiere a las drogas ilegales la cocaína es la substancia a la que mayor número de personas es adepta, seguida de la heroína y otras substancias.

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