fases de la adiccion al sexo reconocimiento

En una honesta entrevista en el software Eddie Trunk Live, Bruce Dickinson, voz de Iron Maiden, dio a comprender el origen de sus tumores cancerígenos en el cuello y la lengua: el exceso de sexo oral.

“Es un virus. HPV, virus de papiloma humano. Todos lo son. Estoy presto a apostar, toda vez que escuchas que alguien tiene cáncer de amígdalas, de cuello, de pulmón, sea como sea, si no son enormes fumadores o bebedores, es prácticamente ineludible…”, explicó.

Accionar sexual compulsivo

Según Orozco Calderón hay 5 probables etapas del accionar sexual compulsivo:

  1. Hallazgo
  2. Compulsión
  3. Desesperanza

¿De qué forma es la convivencia en pareja con un individuo adepta a las drogas?

La convivencia como pareja de un dependiente a las drogas puede ser agotadora y un desgaste períodico muy grande. Los adeptos tienen una gran inestabilidad sensible, de la misma inclinación a la impulsividad y también impredecibilidad.

Sostener una comunicación con un individuo ligado del consumo de substancias, no es nada simple.

La primera identidad sexual

Cerca de los 7 años, se genera de manera gradual la construcción de la primera identidad sexual. El niño empieza a percibirse y concebirse como niño o como pequeña; esto es, a clasificarse como tal en su categoría, ahora clasificar a el resto. Va a ser siendo consciente de que el cambio de apariencias no comporta un cambio en su condición de pertenencia a un preciso sexo. Experimentará satisfacción o insatisfacción de formar parte a un preciso sexo. Al lado de esa primera identidad sexual; tiene sitio la pertinente identidad de género o el nivel de identificación con los papeles asignados por una cierta sociedad a condición de su morfismo sexual concreto; o sea, lo que la sociedad acepta que es propio de un sexo pero no del otro.

Es esencial apuntar que la identificación sexual y la identidad de género son 2 dimensiones bien distinguidas; que necesitan su reconocimiento como tal y un estudio sin dependencia. Esto es, ser hombre o mujer no hace difícil, ni inhabilita para desarrollar o ejercer ninguna de las funcionalidades recurrentes que requieren la sociedad de la cual formamos parte de hoy. O, desde otra visión, la decisión de cualquier función caracteristica de la edad, que le apetezca, no debe entorpecer en el avance habitual de su identidad sexual: ser hombre o mujer, y estar y vivir a gusto por ser y formar parte a este dimorfismo sexual.

Deja un comentario