experimento social sobre la adiccion a las redes sociales

No somos tan distintas a una paloma que voletea por cualquier plaza y eso lo saben todos y cada uno de los diseñadores de Comunidades, para generarnos una necesidad de emplear poco a poco más ocasiones a ingresar su comunidad y ver nuestros muros y “me agradas” recibidos.

Nuestro entendimiento, como el de las palomas, desarrollan dopamina, una substancia que nos genera exitación y que en demasía puede ocasionar adicciones. Y los programadores de comunidades saben lograr que nuestro entendimiento se emborrache de dopamina, de ahí que, se fundamentan en el ensayo del sicólogo B.F. Skinner, en el que una paloma recibía alimento (una recompensa) toda vez que aprieta un botón. Se probó que si al apretar el botón la comida se le daba de forma azarosa (expectativa) la paloma la aprieta poco a poco más. De la misma sucede con las máquinas de juego en el momento en que nos entregan un premio, los “Me agrada” de las Redes Sociales marchan como la recompensa, al ingresar en nuestro muro no entendemos cuántos nos vamos a encontrar (expectativa) y también igual que la paloma aprieta poco a poco más el botón, la gente entramos mucho más en nuestra comunidad intentando encontrar una recompensa.

Ceos adeptos

El gurú Jaron Lanier cree que, en el planeta de las comunidades, los adeptos no solo son los clientes.

Los directivos de las considerables compañías sociales, verdaderas, zares del control popular virtual, asimismo padecen un apego obsesivo con el entramado que ellos mismos hicieron:

De qué forma desarrollar hábitos digitales mucho más saludables

El terapeuta John Duffy asegura que ciertos de sus clientes del servicio pasan 4 o mucho más horas cada día en las comunidades, el doble en ciertos casos extremos.

«La gente que están mucho más tiempo en las comunidades tienden a ser las mucho más solitarias, pues no se sienten conectadas. Si bien manden mensajes a la multitud, si bien comenten las publicaciones de la multitud, si bien publiquen ellos mismos, hay algo que falta en esa conexión. Es verdaderamente digital, y no es de forma directa interpersonal», ha dicho a CNN.

Recompensas y adicciones

Estas «adicciones digitales» llevaron a varios expertos a proponer la hipótesis de un cosmos en línea que marcha como una «caja de ensayos» para el hombre contemporáneo: según esta concepción, vamos a vivir encerrados y participando en interfaces digitales en jura de recompensas sociales, que no serían otros que uno “me agrada” o un comentario positivo.

Según con una publicación oficial, las conclusiones del nuevo estudio confirmarían en parte estas teorías. Según los estudiosos, la investigación corrobora por vez primera que la utilización de las comunidades se puede argumentar por la manera en que nuestras psiques procesan y aprenden de las recompensas. Y ese mecanismo semeja ser realmente afín al que se aprecia en los roedores y otros animales.

Desenlaces y estadísticas

Sobre las comunidades no sabría decirte, no he entrado y no pienso ingresar, no tengo ningún interés en llevarlo a cabo hasta el momento en que finalice el ensayo. Conque poco puedo decirte.

Ocasiones de negocio: han incrementado, estoy convencido de que no es por el ensayo. Si no por la inercia de trabajo, la continuidad y la progresión y también ir rodando a un ritmo poco a poco más eficaz y también profundo. ¿Sería exponencial con popular media? Ni la más remota idea.

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