experimento de adiccion a las drogas con ratas

La adicción a drogas es un trastorno crónico con una base biológica que transporta al consumo compulsivo de una o mucho más substancias. Como en otros inconvenientes biomédicos, al lado de los estudios de personas adeptas, se pusieron en marcha desde prontísimo modelos animales para procurar comprender los procesos básicos de la adicción: dependencia, habituación, tolerancia y síndrome de abstinencia. Los animales nos dejan investigar con mayor velocidad y menos inconvenientes especialistas y éticos, si bien asimismo hay.

Estos modelos daban a conocer que ciertos animales de experimentación, en el momento en que disponían de libre ingreso a drogas adictivas, las consumían de manera apremiante y podían llegar aun a la desaparición por el abandono de las funcionalidades básicas (nutrición, hidratación, reposo y sueño) en lugar de la recompensa instantánea y fuerte que piensa la sustancia. Una expresión característica era que «las drogas raptan el circuito de recompensa», provocando una sensación intensa de exitación que altera la lista de preferencias de un individuo y transporta al consumo de drogas aun teniendo claro el perjuicio personal, familiar y popular provocado por este accionar. No obstante, próximamente brotaron serias inquietudes sobre si estos estudios en las condiciones controladas del laboratorio podían extrapolarse de forma directa al accionar humano y ahí brotó el estudio popular como Rat Park.

El ensayo de Bruce K. Alexander

Las ratas son animales que les agrada estar en conjunto, son activas sexualmente y les agrada estar en espacio extensos, nada que ver con las jaulas de laboratorio .

El ensayo consistió en dividir a los animales en 2 conjuntos. Fue en ese instante en el momento en que inventó y edificó su popular Rate Park (parque de ratas), un espacio con una área veinte ocasiones mayor a la de una jaula habitual, donde había comida abudantemente, pelotas de colores, ruedas para jugar, espacio para aparearse, etcétera. En ese espacio pusieron 16 ratas de los dos sexos. Los roedores podían desarrollar distintas ocupaciones agradables, afines a las efectuadas en su ámbito natural. En el momento en que tenían sed había 2 dispensadores que podían usar siempre y cuando les encantaría, uno con agua habitual y otro con agua con morfina, a esta última se le añadió sacarosa para disimular el gusto amargo de la morfina.

El ensayo del parque de las ratas

El instructor Bruce Alexander creyó que el aislamiento de las ratas no dejaba sacar conclusiones objetivas. Todas y cada una de las ratas usadas eran albinas, descendientes de ratas noruegas. Hablamos de una clase sociable, curiosa y también capaz. Estar en una jaula no era la manera natural de vivir. Con esta reflexión, nació la iniciativa de efectuar el ensayo del parque de las ratas.

Lo que Alexander se preguntaba es si las ratas libres asimismo actuarían del mismo modo como lo habían hecho las ratas enjauladas. ¿Había una inclinación innata a la adicción? ¿Cuándo consumían drogas el único destino viable era que se sumergieran hasta fallecer?

Entonces, ¿tenemos la posibilidad de estudiar algo de los modelos animales sobre nuestra adicción?

Tenemos la posibilidad de estudiar que no son muy fiables. En la mayoría de los casos, la investigación con animales debe analizarse siempre y en todo momento con precaución extremada. En especial en el momento en que se quiere modelizar una conducta tan complicada como el accionar que comprendemos por “drogodependencia”. Es hasta un punto razonable que los humanos (y varios animales, precisamente) usemos drogas. Estas actúan como catalizadores sociales, como relajantes, nos hacen sentir bien, nos dejan enfrentar ocasiones agobiantes, nos dejan meditar mejor, nos calman dolores y pesares, nos dan paraísos artificiales, etcétera. Además de esto, es requisito aceptar que cada uno de ellos tiene su concepción de de qué forma desea o elige vivir. Al paso que hay personas que usan algunas drogas de forma frecuente y sienten vergüenza y malestar sobre esto, hay otras que la pasan bien y escogen responsablemente usarlas, con independencia de que desde un criterio sanitario comporte unas secuelas o unas otros. Además de esto, es en especial importante dado que la mayor parte de personas que usan drogas de manera problemática consigan sobrepasar estos inconvenientes sin intervención clínica desde alguna edad, en el momento en que las obligaciones y responsabilidades fuerzan a “encauzar” el modus vivendi (Heyman, 2009) . Dada esta dificultad, resulta en especial bien difícil extrapolar los resultados que se consiguieron en ratas a nuestra población. Las ratas son animales con una corteza de adelante pobremente creada, con lo que se acepta que no tienen la posibilidad de admitir completamente las secuelas negativas que comporta su accionar. Mientras que nosotros recordamos que dosis altas de alcohol provocarán resaca al día después por la mañana y también procuramos tomar en demasía solo los últimos días de la semana, las ratas por lo general son olvidadas en relación a estos efectos dañinos.

La moralidad es bien simple. Ni los estudios basados ​​en el “secuestro neuronal” ni los estudios del “rat park”. No son modelos completamente válidos y extrapolables a la dificultad humana. Indudablemente, exactamente la misma ninguno de los 2 enfoques puede considerarse una verdad absoluta, tampoco se tienen la posibilidad de estimar engaños: tan solo detallan alguna parcela de la verdad, como hace prácticamente cualquier investigación científica. Deberíamos tener esto presente para no caer en razonamientos dicotómicos y reduccionistas, como hacen ciertos productos de divulgación que tan solo piensan 2 polos opuestos de una situación cercada por multiplicidad de puntos a tomar en consideración.

Varios de los signos de alarma de abuso de drogas:

  1. Abandono de las relaciones sociales, o centradas en el consumo.
  2. Inconvenientes familiares relacionados con el consumo.
  3. Inconvenientes económicos derivados del consumo. Aquí no charlamos solo del dinero gastado en el consumo sino más bien asimismo en pérdidas de capital de ahí que (me echaron del trabajo por consumir, por servirnos de un ejemplo).
  4. Aumento del tiempo que se dedica al consumo/poder la substancia.
  5. Irritabilidad/ansiedad si no puedo consumir.
  6. Contrariedad para hacer las responsabilidades cotidianas.

Entre las primordiales peculiaridades de la gente consumidoras es la negación de los inconvenientes que se derivan. Esto causa que el inconveniente, que se desea omitir, finalice transformándose en mayor. Es requisito realizar un genuino ejercicio de conciencia de mi y mis situaciones para lograr ofrecer algo de objetividad sobre mi situación de hoy. Hemos efectuado una corto explicación sobre los componentes que influyen en inconvenientes con drogas. Entendemos en este momento que no es solo la parte biológica, sino influyen más que nada los componentes sicológicos y de carácter popular. Todos ellos seretroalimentan entre sí, no tienen la posibilidad de precisar con claridad cuál de ellos tiene mayor peso.

Deja un comentario