evolución sobre la adicción a internet y al cibersexo

En el momento en que el sexo en línea ya no es algo con lo que estudiar y gozar, y se transforma en una dependencia acompañada de padecimiento, contamos un inconveniente.

La tecnología generalmente, y también Internet particularmente, prosiguen mudando a toda agilidad las reglas y condiciones de nuestras vidas. Actualmente, gracias a las Tecnologías de la Información y Comunicación, se impone la inmediatez, los límites espaciotemporales se relativizan y las fuentes de datos, imágenes y redes tienden al infinito. La primacía del empleo de las TIC es cada vez mayor, y nuestra dependencia servible prácticamente absoluta. Con la proporción de poder que hemos concedido a las compañías (y gobiernos) que están detrás, las TIC influyen de manera esencial en toda nuestra cotidianeidad, incluida, a través del cibersexo y los servicios OTT, nuestra sexualidad.

¿Se podría regular la utilización de la pornografía?

La regulación de la pornografía es una labor en especial bien difícil para los legisladores y la red social en todo el mundo, gracias a la naturaleza voluble. Este trastorno no hace aparición como tal en el “Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales” (DSM IV).

Ciertas orientaciones han equiparado la adicción con el abuso, otras con la pérdida de control de impulsos. Lo que sí es que la adicción es un trastorno secundario a otras nosologías como: fobia popular, depresión, adicción al sexo.

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Virtudes y desventajas

Atendiendo objetivamente el cibersexo muestra múltiples virtudes para nuestra vida sexual como una opción alternativa en el momento de vincularnos cariñosa o sexualmente con otra gente. El beneficio instantánea reside en que no hay peligros de contraer anomalías de la salud de transmisión sexual por la carencia de contacto físico. Por su parte contribuye a hacer mas fuerte las relaciones de aquellas parejas separadas por viajes o algún género de distancia espacial. En el cibersexo tenemos la posibilidad de jugar a alentar fantasías y narrar ocasiones sexuales que quizás en el planeta real no nos atreveríamos a cerrar. Para otra gente posiblemente el cibersexo le dé la educación de examinar sus deseos de una manera segura para sobrepasar el temor al rechazo. E inclusive para todos los que tienen fobias similares con vivencias sexuales traumáticas, el cibersexo podría marchar para terapias en consecutivas aproximaciones.

En lo que se refiere a las desventajas del cibersexo, aparte de los peligros a nuestra intimidad ahora expuestos, debemos estimar visto que si establecemos una vinculación sexual virtual esto no garantiza una afín influencia en futuros encuentros reales. Podría ser desilusionante en ciertos casos que la química sexual no sea ni remotamente afín a la vera de alguien con quien hayamos tenido prácticas cibersexuales. Asimismo debemos cuidarnos de que esta clase de prácticas desarrollen maneras de adicción sexual según la que reemplace el contacto físico con otra gente, alterando la aptitud para interrelacionarse con otras, y se transforme en un hábito, o una manera única de vincular sexualmente.

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