evolucion de adiccion a los moviles en españa

La utilización del móvil inteligente en España deriva en adicción en un 5,1% de las situaciones de personas entre 16 y 65 años y pone en situación de peligro a un 15,4% mucho más. Una investigación en todo el mundo dirigida por la Facultad Complutense entre la población de españa demostró que la urgencia de empleo del móvil inteligente, en el caso de adicción comportamental, es equiparable a la urgencia de consumo en el caso de adicciones a substancias como el alcohol, el tabaco y múltiples drogas.

Para medir este efecto se ha creado la primera Escala de Craving de Adicción al Móvil inteligente (MPACS, en sus iniciales en inglés), con la capacidad de cuantificar la urgencia situacional frente a la imposibilidad de tener móvil en un instante particular. El craving es un término clave para contar una adicción. Puede definirse como el deseo irrefrenable que transporta al consumo de algo pese a los efectos negativos y dañinos. Hasta la actualidad, la construcción de escaleras de craving se ha centrado en el consumo de substancias, prestando poca atención a las adicciones comportamentales (salvo ciertas formas de proceder alimenticias).

Las mujeres, concluye Rastreator.com, son mucho más activas con los móviles inteligentes en España que los hombres. Pero, distendidas, la diferencia no es bastante. 78,5% de las mujeres no se separan del móvil inteligente, en oposición al 71,4% del conjunto masculino. No obstante, son los hombres los que mucho más ven el teléfono mientras que conducen: 19,2% lo asegura, al tiempo que ellas amontonan un porcentaje de 13,9.

Los jóvenes, naturalmente, no se quedan atrás. 5 horas y 25 minutos es lo que acostumbran a consumir los jóvenes de entre 18 y 24 años. Los mayores entre 55 y 65 años se ocupan 2 horas y 18 minutos diarios. En lo que se refiere al año previo, los jóvenes han achicado su actividad en una hora y 23 minutos.

droga

No obstante, 80,9% de los jóvenes entre 26 y 34 años aseguran que no tienen la posibilidad de vivir sin el móvil inteligente. Conque, la juventud gana la partida… por el momento.

Mucho más de ocho millones de españoles se piensan adeptos al móvil inteligente, según un informe de Rastreator

En el momento en que charlamos de adicciones, instintivamente se piensa en las drogas o el alcohol. Pero quizás, en la novedosa era digital, poca gente se atreve a calificar la utilización exponencial de las novedosas tecnologías como una adicción. La verdad es que cada vez se registran un mayor número de adicciones socias al empleo prolongado de determinados gadgets tecnológicos, entre ellos, el móvil inteligente. El móvil se convirtió para bastantes en un apéndice mucho más del cuerpo. En el momento en que un individuo siente adversidades para dividir la visión de la pantalla o tiene una necesidad imperiosa de ver lo que pasa en el móvil inteligente tiene una adicción con nombre propio: nomofobia. En la actualidad, en España mucho más de 8,1 miles de individuos se piensan adeptos al móvil inteligente, o sea, el 17% de la población de españa, según un informe de Rastreator.

A fines de 2019, en el planeta había mucho más de ocho mil millones de gadgets conectados y se prevé que para 2024, haya cerca de 14 mil millones (sin contar televisores capaces, consolas de juegos ni ordenadores personales). Esto piensa un desarrollo del 12% de año en año, según un trabajo de investigación hecho por Ditrentia. Además de esto, para 2030 se calcula que se va a llegar a usar una media de 15 gadgets por persona. En España, de los 47 millones de pobladores, 30,5 millones son clientes. En el país se comprueba que cada vez se usa mucho más el móvil inteligente y para mucho más.

PREVENCIÓN

La situación de hoy pide establecer unas medidas de prevención que compiten en las gestiones y asimismo en la sociedad, destinadas a todas y cada una de las franjas de edades “si bien el perfil de ‘dependiente es un individuo joven , asimismo nos encontramos recibiendo pequeños y personas de edad mucho más adulta en nuestro centro que precisan régimen”, apunta Bombín.

Por consiguiente, las políticas de prevención tienen que promover la conciencia popular sobre el peligro de adicción que acarrean las tecnologías de consumo.

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