eres una adiccion solo te quiero decir

“No, no es amor, lo que tú sientes tiene por nombre obsesión”. Esta oración no solo se ajusta a entre los logros veraniegos del conjunto musical (Aventura), asimismo podría ser el resumen a la situación de bastante gente. Por el hecho de que tras el ideal romántico del amor, lo que en ocasiones ocultamos es un problema médico mental en el que mucho más que estar vinculados a otra persona, nos encontramos ‘pegados’.

La primera pregunta, por consiguiente, es: ¿Tenemos la posibilidad de ser adeptos a un individuo? El psiquiatra Sergio Oliveros enseña que una adicción es mucho más “una dependencia de algo que crea una tolerancia”, o sea, algo que transcurrido el tiempo reduce su efecto, y por consiguiente, requerimos acrecentar la dosis, generando una abstinencia concreta en el momento en que se pausa el consumo. De ahí que, si bien en varias relaciones se puede observar cierto paralelismo con esta definición, el psiquiatra elige charlar de “pretensiones de dependencia infantiles no resueltas”, que acarrean “la idealización o mitificación de la persona querida o deseada, los enfrentamientos masoquistas no resueltos, o sea, sentirse merecedor de un castigo estableciendo un vínculo de dependencia con el verdugo, y la obsesión por la otra persona”, de ahí que, desde su criterio “tenemos la posibilidad de engancharnos” a una relación con un individuo real, pero asimismo con un individuo imaginada o personaje que represente un enfrentamiento de adentro”.

La tercera etapa de restauración es la abstinencia prolongada o etapa del muro. Es indudablemente, entre las mucho más temidas por los pacientes en tanto que piensa o lo viven como un retroceso gracias a que el nivel de energía baja, emotivamente la persona se siente apática, triste y en ciertos casos se expresan estados de anhedonía. Puede llegar a perdurar entre 3 y 4 meses; la persona puede confrontar a cambios prácticamente continuos en su modo de vida, sentimientos de tristeza y íra, soledad, enfrentamientos familiares, su historia sexual puede verse perjudicada, tienen la posibilidad de reaparecer los deseos de consumo…

Todo lo mencionado puede conducir a la persona a opinar que jamás se marcha a recobrar, incrementando de este modo su desesperanza frente a la situación y las posibilidades de recaída que acostumbran a justificar mediante su estado anímico. Podemos destacar la relevancia que tiene para los familiares el saber de esta etapa y recalcar que todos estos cambios se continuan en la correcta estabilización de la neuroquímica cerebral y que los síntomas van a pasar transcurrido un tiempo.

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a que este existe. Si uno se aferra a una actitud de negación de la adicción, y no deja que lo recomienden o asistan, nada se va a poder arreglar.

Hay que ser franco consigo y enfrentar las cosas de cara. Autoengañarse, reducir la situación, eludir charlar del tema, ocultar la adicción, engañar o buscar disculpas en el momento en que se descubrió, son reacciones autodestructivas.

5 causas primordiales por las que los adeptos manipulan

¿Por qué razón los adeptos manipulan a quienes les cubren? Como amigo, cónyuge o hermano de un dependiente, no en todos los casos es simple entender por qué razón un individuo manipula de manera continua a quienes mucho más la desean. Pese a los hábitos confusos, hay múltiples causas clarísimas por las que la gente adeptas manipulan a quienes les cubren.

  • Precisan estar en control.

    droga

    No es extraño que la gente adeptas se sientan desde adentro impotentes por el hecho de que están controladas por la necesidad de drogas o alcohol. En cambio, un dependiente procurará de forma frecuente supervisar su ambiente y todos los otros para compensarlo.

  • Sus intensos anhelos son justificación de hábitos manipuladores. La adicción se identifica por una necesidad física y sicológica incontrolable de drogas, lo que hace difícil que un individuo se resista a emplearla, pese a sus secuelas. La gente adeptas tienen la posibilidad de llevar a cabo cualquier cosa por conseguir el fármaco de su decisión y usar su necesidad como justificación para todas y cada una de las patrañas y manipulaciones.
  • Tienen una aptitud achicada para el pensamiento propósito y las resoluciones. La adicción a las drogas y el alcohol cambia la manera en que marcha el cerebro, complicando que la gente adeptas piensen con claridad y tomen resoluciones sabias. Si bien varios adeptos de «prominente desempeño» tienden a sostener las cosas juntas el suficiente tiempo para hallar una testera, ocasionalmente, la adicción asoma su feo cabeza y las cosas se deshacen.
  • La desesperación se apropia de cualquier sentido de la ética. La gente que son adeptos al alcohol o las drogas sienten una fuerte necesidad física y sicológica de utilizar. Es una obsesión trascendente que sobrepasa los pensamientos, acciones y deseos de la persona hasta el momento en que se consumen absolutamente, completamente agobiados por el próximo golpe. En ese estado, solo importa, aun el confort y los sentimientos de los conocidos cercanos.
  • Su culpa es paralizante. Aun en el momento en que un dependiente se da cuenta del mal que han provocado, la culpa y la vergüenza tienen la posibilidad de ser bastante pesadas para encararlos. Habitualmente, los adeptos se abochornan de soliciar asistencia o sentir que es tarde para ellos. Entonces, la manipulación, las patrañas y el abuso de drogas sencillamente prosiguen.

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