en colombia se puede tratar adicciones sin ser psicologo

La tercera etapa de restauración es la abstinencia prolongada o etapa del muro. Es indudablemente, entre las mucho más temidas por los pacientes puesto que piensa o lo viven como un retroceso gracias a que el nivel de energía baja, emotivamente la persona se siente apática, triste y en ciertos casos se expresan estados de anhedonía. Puede llegar a perdurar entre 3 y 4 meses; la persona puede confrontar a cambios prácticamente continuos en su modo de vida, sentimientos de tristeza y íra, soledad, enfrentamientos familiares, su historia sexual puede verse perjudicada, tienen la posibilidad de reaparecer los deseos de consumo…

Todo lo mencionado puede conducir a la persona a opinar que jamás se marcha a recobrar, incrementando de este modo su desesperanza frente a la situación y las posibilidades de recaída que acostumbran a justificar mediante su estado anímico. Podemos destacar la relevancia que tiene para los familiares el saber de esta etapa y recalcar que todos estos cambios se continuan en la correcta estabilización de la neuroquímica cerebral y que los síntomas van a pasar transcurrido un tiempo.

Causas de la adicción a la pornografía

Hay distintas causantes que tienen la posibilidad de influir en el avance de la adicción a la pornografía. Ciertos de estos componentes son:

  • Biológicos: influye la predisposición genética a la dependencia y se relaciona con la desregulación sensible. Además, la existencia de escenarios altos de hormonas como la testosterona o el estrógeno puede perjudicar a la libido y consecuentemente a la curiosidad por la pornografía.
  • Sicológicos: La utilización de la pornografía como distractor de conmuevas que son bien difíciles de conducir, la exposición temprana al contenido sexual, la impulsividad, entre otros muchos.
  • Sociales: Estar regularmente expuesto a un círculo popular que promueva la pornografía, la utilización de gracietas con contenido elevado sexual, entre otros muchos.

Convivir con un dependiente: Qué no tienes que llevar a cabo

  1. Consumir alcohol en el hogar. Da igual qué género de adicción tenga. A un dependiente le lúcida el deseo de consumir ver a la multitud tomando.
  2. Proponerle salir a tomar algo o llevar a cabo celebraciones en la vivienda. Lo conveniente es no acompañarle en su modo de vida. De la misma forma, tampoco va a estar cómodo en un ámbito festivo. Son reglas que tienen la posibilidad de ingresar a ser parte de los recientes límites que tienen que ponerse en su relación. Debe comprender que algo cambió en el hogar.
  3. Dejarle conducir dinero. Si contamos potestad, es preferible cortarle todo lo que le logre hacer más simple su consumo.
  4. Ingresar en discusiones. Son un detonante de consumo. La adicción es una patología muy especial, en tanto que perjudica al cerebro y deja al tolerante desarrollado para el consumo. Lamentablemente, el dependiente está intranquilo por las ganas de consumir. Cualquier discusión puede ser causada por tener la explicación impecable de ofrecer un portazo y también proceder a la calle a llevar a cabo su conducta adictiva.
  5. Ahogarnos sobre su accionar o patología. Es preferible sostener la tranquilidad y desahogarnos en un lugar mucho más correspondiente. Por poner un ejemplo, una terapia de familia o un conjunto de soporte. Emotivamente el dependiente es desequilibrado y no entendemos de qué manera puede reaccionar. Esto no significa que no tengamos la posibilidad mencionarle lo que pensamos, pero serenamente. Si bien mejor consultarlo con los terapeutas.
  6. Mencione a sus amigos. Comunmente, un ligado se envuelve de personas que consumen. Recordarlos le despertarán la necesidad de consumir.
  7. Hablarles de su historia previo si está en régimen. Para el enfermo todo lo mencionado son estímulos que le tienen la posibilidad de despertar las ganas de tomar y hacerle sentir muy mal.
  8. Arreglarle el desastre que va ocasionando. Más que nada, si no se ha puesto en compromiso con un régimen. El dependiente no es culpable de las probables deudas o metidas de pata que logre tener. Pero sí que es responsable. Si no siente ese peso, es muy simple proseguir con exactamente la misma vida, consumiendo.
  9. Pasarle todo cuanto hace. Justificar sus hábitos pues está enfermo es hiperprotegerle. No le favorece. Le deja proseguir con la adicción. Es coadicción.
  10. Supervisarlo. Es imposible supervisar y es imposible socorrer al dependiente. Le tenemos la posibilidad de asistir. No obstante, no tenemos la posibilidad de asumir su restauración pues es una patología. Debemos cuidarnos nosotros y defendernos.

Si convives con un dependiente, déjate orientar en un centro especializado. Ellos tienen todas y cada una de las claves para asistirle.

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