en adicciones la recaida es oarte del proceso

El desarrollo de recaída es inseparable al fenómeno de las adicciones y no ha de ser valorado como un fracaso. La tasa de recaída es altísima y se muestra de forma frecuente en el primer año.

Vía: Gaceta Independientes. Cristina Prados

Fases del desarrollo de restauración de una adicción

Las etapas que conforman un régimen de restauración serían 4:

  1. Desintoxicación. Etapa donde se detiene el consumo, se quita la substancia o substancias y se limpia el organismo. Se sobrepasa la dependencia física. Es la mucho más corta.
  2. Deshabituación. En esta etapa, el primordial propósito sería hacer más simple que el tolerante aprenda a vivir sin consumo. No es suficiente con adecentar el organismo. Es requisito desacostumbrar el cerebro de la conducta adictiva. De ahí que, el dependiente debe saber su patología, de qué forma marcha y realizar los cambios en su modo de vida y en su forma de meditar que le dejen salir de las drogas. Esta tapa es complicada y extendida. Se deja mucho más en esta etapa, pues es mucho más bien difícil efectuar el cambio preciso que dejar de consumir.
  3. Rehabilitación. En este periodo se afianzan los cambios que el tolerante inició y se le regresa a activar para confrontar a la vida. Se aprende a sobrepasar los desafíos que esta enfrente sin recurrir a las drogas.
  4. Reinserción popular. La etapa donde el tolerante normaliza absolutamente la vida. Ahora puede realizar completamente todo, salvo tomar.

La adicción, una patología crónica con inclinación a la recaída

La adicción como patología crónica muestra una inclinación a las recaídas. Las recaídas son una situación y la manera más óptima de prevenirlas es admitiendo el peligro y estando alarma del síndrome de la recaída.

La recaída es un desarrollo, no un acontecimiento de solo una vez. De forma frecuente supone una guerra entre los deseos de un tolerante de sostenerse sobrio y el retroceso sensible o físico en la sustancia de decisión.

Antecedentes enmascarados de ocasiones de prominente peligro

En las “configuraciones” de recaída puede ser viable detectar una secuencia de resoluciones o selecciones enmascaradas que en combinación organizan a la persona para ocasiones con peligro prominente.

Estas opciones se han llamado “resoluciones supuestamente poco relevantes” (AID), por el hecho de que posiblemente no se reconozcan abiertamente como similares con la recaída, pero asisten a arrimar a la persona al filo de la recaída.

droga

Al fin y al cabo, realizando cómputo, Luis se sentía muy satisfecho con su novedosa vida.

Hasta la actualidad, siguiendo el método de los expertos, había estado eludiendo exponerse a ocasiones que invitaran a tomar alcohol. Había dicho que no a un almuerzo de compañía, asimismo había eludido la celebración de un viejo amigo y la boda de un familiar. Entendía que en este género de acontecimientos el consumo de alcohol podía ser abusivo, y que exponerse no sería bueno, pues aumentarían de enorme manera sus deseos de consumo. Al estar muy entretenido con el resto de cosas del día a día, no le había importado abandonar estos instantes sociales.

Pasados pocos meses, la motivación de Luis comenzó a bajar. El entusiasmo y la ilusión que sentía en su día a día por el momento no era tan enorme. Ciertos días hacía falta en sus clases de natación, y por el momento no hacía tanto tiempo en entrenar con la guitarra. Indudablemente, ese descenso en la motivación era el primer indicio que debía encender las notificaciones. No obstante, proseguía sintiéndose feliz por haberse distanciado de la bebida, y proseguía sintiéndose libre de la esclavitud del alcoholismo, esto no había cambiado. Se sentía seguro, tenía claro que su resolución de no tomar era estable. Tanto esto era de esta forma, que desatendió al consejo de los expertos y decidió asistir a una comunión a la que había sido invitado. Se encontraba (o parecía estar) tan seguro de sí, que ignoró la observación de que proceder a la comunión podría desembocar en una recaída aproximadamente inminente. En el exceso de seguridad, la carencia de precaución y en la no adherencia al consejo profesional, podemos encontrar otros rastros claros de que la recaída puede estar mucho más cerca. Luis asistió a la comunión y no consumió alcohol. Creyó que había ganado la guerra. Pero no deseó prestar atención a las experiencias y pensamientos que en este momento se habían instalado. Había soportado toda la celebración sin evaluar una gota de alcohol, pero eso le había resultado horriblemente incómodo. No se sintió a gusto observando de qué manera todo el planeta podía tomar a su alrededor y no. En verdad, solamente pensó en solamente a lo largo de todo el acontecimiento. No tomó alcohol, pero la iniciativa que se trajo de vuelta a casa fue que la vida sin poder tomar es horriblemente bien difícil y también incómoda. La maquinaria de la recaída se encontraba ahora en marcha. Sus pensamientos hicieron el resto. Comenzó a verse a sí mismo inútil de sostenerse abstinente, su seguridad había desaparecido. Además de esto, donde antes se sentía relajado y libre de la esclavitud del alcohol, en este momento solo podía meditar en el padecimiento que le suponía no poder tomar. Este sentimiento de desesperación logró que apareciesen unas ganas horribles de regresar a consumir, y con esto, la iniciativa de que todo ese malestar y nerviosismo que sentía se aliviaría con la bebida.

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