el espíritu santo nos libera de adicciones

El enorme riesgo en la adicción es el hecho de rendirse, de entregarse a otro poder dando permiso que la intención se vuelva pasiva. Varios adeptos niegan que hayan entregado su intención y también insisten en reiterar: «Puedo dejar esto cualquier ocasión». Pero observemos lo que nos comunica la Palabra de Dios sobre esto.

2º Corintios 3:17 “Pues el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay independencia.”

Compasión

Tener compasión es despertar a la gente al temor que deberían tener por sus vidas. Educar a la gente a “dejar” las cosas que les incordian, y mucho más. Entendemos que nosotros fuimos «aspectos del fuego» del pecado y que controla el poder adictivo. Y de ahí que sentimos singularmente esa carga de sacar a otros del fuego.

Todo lo mencionado es lo que en este momento nos encontramos llamados a realizar de alguna forma, según el don que Dios nos ofrece.

De qué manera se producen los vínculos

Ahora tienen la posibilidad de hallar ciertas causas escenciales que dan origen a nudos espirituales:

▪ Acciones que invitan a los diablos y provocan , como , por poner un ejemplo, la consagración a Satanás y los juramentos de sangre, la iniciación al vudú, las órdenes esotéricas de sociedades segregas, la Novedosa Era, la masonería, o los rosacruces.

II. Sirviendo a Cristo vamos a dejar de ser útil el pecado (Romanos 6:

a) La independencia con la que Jesús nos ha liberado es bastante espiritual frente a la tentación, en el momento en que Cristo venció el pecado y en el desierto venció la tentación, nos dio el ejemplo a proseguir frente a la ocasión de pecado. Hemos de estar alerta en el momento en que se muestra una próxima caída, para recurrir en el instante a la oración y al auxilio del Espíritu Beato. Él nos auxiliará, pero de nuestra parte debemos poner la predisposición a recurrir en pos de su asistencia (Mateo 26:41)

b) La tentación, si es resistida, desaparece. El mal frecuentemente es como un perro atado, el que no nos va a hacer daño si no nos aproximamos bastante a él. Debemos buscar la amistad con Dios frente todo, y aguantar la convidación del demonio a rendirnos frente a la carne. Si hacemos frente invocando a Dios , la tentación va a desaparecer, como desapareció el demonio en el desierto frente a la fuerza de Cristo (Santiago 4:7) (tja gb_7)

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