efectos de las adicciones en el cuerpo humano

Hoy día hay una larga información en relación a las drogas y las secuelas que desarrollan en el organismo, con lo que cada vez son menos la gente consumidoras de substancias, introduciendo el tabaco y el alcohol.

No obstante, más allá de que hay una clara inclinación a la sociedad hacia la vida y hábitos saludables, hay un enorme estigma en relación a la gente consumidoras de substancias.

Prevención y régimen

En Chile, el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (SENDA) se hace cargo de llevar a cabo políticas públicas y programas de prevención y régimen para achicar el consumo de drogas. Según la Cuenta Pública de 2016, el año pasado se atendieron 21.287 casos en el Plan de Régimen de Drogas. Para este año, los desafíos que encabezan los programas de esta institución son la prevención y régimen de capítulos de adicción, adjuntado con la capacitación de elementos humanos vinculados al manejo de estas situaciones.

En el régimen, el abordaje del síndrome de abstinencia es central, puesto que se considera entre los retos mucho más complejos para quien consume drogas. Se aconseja asistir a expertos, adjuntado con redes de acompañamiento familiar o círculo próximo, manteniéndose distanciado de esos entornos o personas que promuevan el consumo. “Dejar de consumir drogas es probablemente el acto mucho más trascendente que puede efectuar un individuo, priorizando un sentido personal de autoeficacia y logrando un cambio profundo que le transporta a su integración personal y popular. No obstante, no resulta simple, puesto que se ve enfrentado a tentaciones y experiencias displacenteras, y no raras veces, a la presión intensa de usuarios y distribuidores que no desean que deje de consumir drogas”, enseña el dr. Juan Andrés Mosca.

Un enfoque de salud pública y derechos humanos

Hasta recientemente, las políticas públicas destinaban pocos elementos para atender a la gente con esta patología, centrando los sacrificios en la reducción de la oferta y el tráfico de drogas.

Por esta razón, en la Sesión Particular de la Reunión General de la Organización de las ONU (UNGASS 2016) se afianzó la necesidad de integrar el enfoque de salud pública y derechos humanos en las políticas de drogas. El archivo final, aprobado unánimemente por los Estados Integrantes, reconoció que “la adicción a las drogas es un trastorno de salud multifactorial complejo y caracterizado por una naturaleza crónica y recurrente, que es prevenible y tratable, y no el resultado de un fracaso ética o un accionar criminal”.

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